A propósito del book-trailer, recién editado y reproducido a continuación, recuperamos la reseña de la edición este año 2017 de la obra de Ricardo Mella, La ley del número, a cargo de la LaMalatesta Editorial, en la que se desmitifica lúcidamente el electoralismo, la democracia representativa y el parlamentarismo.
Ricardo
Mella, sin duda unos los grandes pensadores anarquistas en España, se
vio vinculado tempranamente al republicanismo federal. Muy pronto,
sobresaldría como escritor en diversos publicaciones y su evolución
hacia el anarquismo no se haría esperar. Enemigo de todo dogmatismo, se
acabaría adhiriendo al anarquismo sin adjetivos de Tarrida del Mármol,
tal vez sabiendo que con el paso de los tiempos las ideas libertarias
encontrarían nuevos horizontes emancipadores. Es en 1899 cuando publica La ley del número.
Hoy, en el que la democracia representativa, a pesar de encontrarse en
una evidente crisis, resulta casi incuestionable para gran parte de los
mortales, conviene rescatar críticas tempranas desde perspectivas
progresistas y liberadoras. Mella nos propone una lúcida obra, que
demuele desde su misma base el Parlamento al arrogarse la pretensión de
recoger la voluntad de una mayoría. Recordemos que el subtítulo de
la obra fue en ediciones pasadas el de "Contra el parlamento burgués".
Si alguien considera el término "burgués" algo anticuado, hay que
vincularlo directamente a una clase privilegiada y, por ello y de manera
obvia, abiertamente conservadora. Sí, nos encontramos en un siglo XXI
bien avanzado, pero continuamos viviendo en sociedades en las que no
existe una igualdad real ni las necesidades más elementales están
aseguradas para todas las personas. La libertad, como es sabido, está
vinculada en el anarquismo a la igualdad social, por lo que la
democracia política sin ella no es más que una farsa.
Ricardo
Mella, sin duda unos los grandes pensadores anarquistas en España, se
vio vinculado tempranamente al republicanismo federal. Muy pronto,
sobresaldría como escritor en diversos publicaciones y su evolución
hacia el anarquismo no se haría esperar. Enemigo de todo dogmatismo, se
acabaría adhiriendo al anarquismo sin adjetivos de Tarrida del Mármol,
tal vez sabiendo que con el paso de los tiempos las ideas libertarias
encontrarían nuevos horizontes emancipadores. Es en 1899 cuando publica La ley del número.
Hoy, en el que la democracia representativa, a pesar de encontrarse en
una evidente crisis, resulta casi incuestionable para gran parte de los
mortales, conviene rescatar críticas tempranas desde perspectivas
progresistas y liberadoras. Mella nos propone una lúcida obra, que
demuele desde su misma base el Parlamento al arrogarse la pretensión de
recoger la voluntad de una mayoría. Recordemos que el subtítulo de
la obra fue en ediciones pasadas el de "Contra el parlamento burgués".
Si alguien considera el término "burgués" algo anticuado, hay que
vincularlo directamente a una clase privilegiada y, por ello y de manera
obvia, abiertamente conservadora. Sí, nos encontramos en un siglo XXI
bien avanzado, pero continuamos viviendo en sociedades en las que no
existe una igualdad real ni las necesidades más elementales están
aseguradas para todas las personas. La libertad, como es sabido, está
vinculada en el anarquismo a la igualdad social, por lo que la
democracia política sin ella no es más que una farsa.