domingo, 13 de enero de 2019

Kafka anarquista. El anatomista del poder

No es muy conocido que el gran escritor Frank Kafka profesaba ideas anarquistas; al margen de su obra, que destila en gran medida un espíritu libertario, si atendemos a su biografía, su cercanía vital al movimiento anarquista es indudable.

La respuesta a por qué se silenció la dimensión político-anarquista de Kafka está en el libro Kafka anarquista. El anatomista del poder, de Costas Despiniadis, para cuya edición se pide ahora ayuda anticipada. Se trata de una interpretación política de los textos del escritor checo e, incluso, una interpretación anarquista de los mismos. Resulta increíble que el aspecto subversivo y libertario de la obra de Kafka, debido muy probablemente al intolerable conformismo académico y comercial, haya sido silenciado durante un siglo. Parece que ya se está poniendo remedio con libros como este y resulta tremendamente saludable para las ideas libertarias poner el foco en el potencial antiautoritario del legado de Kafka. Hablamos de un implacable analista del poder, del patriarcado y de la burocracia, con obras como El veredicto, La metaformosis, El proceso o El castillo. No hay que olvidar tampoco En la colonia penitenciaria, escrita tras el impacto que supuso la Primera Guerra Mundial, que supone seguramente un cambio en Kafka al trasladar su crítica a toda forma impersonal de dominación. Por su parte, su inacabada novela América supone una feroz crítica del capitalismo moderno.

Si recordamos su temprana rebeldía contra el autoritarismo paterno, junto a su posterior crítica al poder político y económico, concluimos que las dos formas de dominación, la personal y la estatal, se encuentran vinculadas para este autor. Algunos testimonios recuerdan también la intransigente exigencia de Kafka por su autonomía, independencia y libertad en todos los ámbitos. De esa manera, a la fuerza tuvo que acercarse a los círculos anarquistas de Praga, ese capítulo maldito de su trayectoria vital que, con notables excepciones, ha sido silenciado por la mayor parte de sus biógrafos. Al igual que tantos anarquistas, Kafka tuvo durante unos pocos años cierta confianza en la Revolución rusa, pero pronto supo vislumbrar la degeneración autoritaria y burocrática del aquel régimen. Una obsesión, la crítica a toda forma de burocracia, y también la tejida con mimbres democráticos, que se repetirá a lo largo de su obra. Es posible que este libro, para el que LaMalatesta Editorial pide ayuda para su publicación, sea el primero escrito por alguien explícitamente anarquista. El deseo de dar a conocer a uno de los grandes escritores del siglo XX, y hacerlo desde una perspectiva libertaria, es indudable.

En este enlace, tenéis los detalles de crowdfunding.


lunes, 7 de enero de 2019

El reto de una teoría anarquista en antropología

En los últimos años, se han sucedido los estudios acerca de las relaciones entre antropología y anarquismo, así como el estudio sobre las sociedades anárquicas. Son trabajos decisivos para comprender lo que es la sociabilidad humana y, en cuestiones políticas, ayudan a reactivar las propuestas del anarquismo moderno y a orientar los movimientos sociales actuales tan inspirados en las ideas libertarias.

Desde el ámbito antropológico, las sociedades anárquicas son aquellas en las que las normas de conducta se producen sin ningún aparato de gobierno, jerarquía ni poder político. Tal y como sostiene Macdonald, esta definición implica también conceptos extraños a una sociedad ordenada como son los de "inminencia, aleatoriedad, imprevisibilidad y complejidad"1 . El anarquismo moderno, por su parte, busca una sociedad sin Estado, ni ningún tipo de dominación, basada en el acuerdo libre y en el apoyo mutuo.
La antropología se ha visto estancada desde hace décadas, de tal manera que solo ha concebido la sociedad humana desde una perspectiva evolucionista; de ese modo, se produce la conocida secuencia banda-tribu-jefatura-reino-Estado. La nueva generación de antropólogos ha propuesto echar un nuevo vistazo a las sociedades que hasta ahora se han considerado simples, como son la de cazadores-recolectores y horticultores, bajo un prisma diferente; así, lo que puede parecer simple, con una análisis profundo aparece con una complejidad que puede ayudar a comprender nuestro pasado y, consecuentemente, lo que es nuestra moderna sociabilidad2 . Si el marxismo y la antropología han intercambiado ideas e información desde que Marx y Engels utilizaron, sobre todo, el trabajo de Lewis Henry Morgan, en el caso del anarquismo no se ha producido tanto interés, a pesar de algunas excepciones. El nombre de Pierre Clastres es usualmente asociado a una teoría anarquista en antropología; lo que diferencia el trabajo de Clastres en los años 70 de las ideas vigentes en aquellos momentos no es la afirmación de que las sociedad primitivas carecían de Estado, algo conocido y aceptado, sino la aseveración de que la sociedad primitiva se mostraba activamente orientada a prevenir la emergencia del Estado3 .

lunes, 31 de diciembre de 2018

Reflexiones libertarias sobre Palestina

La reciente muerte de Amos Oz, notable escritor al que se ha definido como la conciencia crítica de Israel, invita a una reflexión libertaria sobre el conflicto entre Israel y Palestina, aunque sería mejor definición referirse a los crímenes de un Estado contra una población. Oz, enfrentándose a una gran parte de sus compatriotas favorables a la ocupación, se mostraba partidario, como solución del problema, a la construccion de un Estado palestino.

Hay que decir que, para la inmensa mayoría el imaginario popular, resulta impensable una sociedad sin Estado. Es algo a lo que tenemos que enfrentarnos los anarquistas, el hecho de identificarse desde la propia educación más elemental una sociedad bien organizada con el Estado, y yendo más allá, prácticamente se considera que resulta el culmen de la civilización en su versión democrática. Así, se producen no pocas contradicciones a la hora de implicarse en conflicto entre un Estado bien afianzado, como es Israel, y un pueblo que parece aspirar a serlo como es el palestino para defender su territorio. Se plantean de esta manera, diversas cuestiones que parecen ser anatemas para el anarquismo, como es la identidad colectica basada en el territorio o las luchas por la liberación nacional, aunque otras nos obligan siempre a nuestra implicación material y moral, es el caso de la solidaridad internacional entre los pueblos. Tal y como ha señalado el anarquista israelí Uri Gordon, la gran paradoja para el activismo anarquista en Palestina, tantas veces, es apoyar como es  lógico a los oprimidos, pero estar obligados a hacerlo en los propios términos y condiciones de estos.

domingo, 16 de diciembre de 2018

Reflexiones sobre el proyecto antiautoritario

Lanzamos algunas reflexiones sobre las propuestas anarquistas en el siglo XXI, huyendo de tópicos y distorsiones, recordamos la visión libertaria sobre una autogestión social en la que, como no podría ser de otra manera, la solidaridad es un valor innegociable.

Nunca esta de más, visto lo visto, aclarar muchísimas cosas acerca del anarquismo, por supuesto sin que mis palabras se tomen de modo definitivo (simples reflexiones basadas en un conocimiento, por supuesto limitado, pero siempre realizadas ante un horizonte libertario). Hay que aceptar que, si somos estrictos con la etimología de la palabra anarquismo ("ausencia de principio"), el tema parece invitar de entrada a la polémica. Como es lógico, el anarquismo no niega en ningún caso el poder, sino la concentración del mismo; ni siquiera puede decirse que se esté en contra del poder político, sino del Estado, es decir, de aquella concentración de poder que supone una división tajante entre el que manda y el que obedece. Lo mismo ocurre con la idea de autoridad, que no es negada por el anarquismo, ya que reconoce una autoridad natural basada en el saber y en la capacidad de los individuos.

domingo, 9 de diciembre de 2018

Los anarquistas y el progreso tecnológico

No cabe duda que, no hace tanto tiempo, se establecía una relación directa entre progreso técnico y progreso social, algo que a estas alturas resulta más que ingenuo. Murray Bookchin advirtió hace ya años que los avances tecnológicos provocaban un doble sentimiento en la gente: la posibilidad de la abundancia material y la seguridad, por un lado, el temor de una destrucción global armamentística, por otro. 

Es por eso que ha habido movimientos sociales que han manifestado un rechazo radical de la técnica y la tecnología, en una disposición claramente simplista; la tesis principal es que el hombre, paralelamente al progreso tecnológico, habría ido sufriendo un proceso de deshumanización. Obviamente, los avances tecnológicos no conllevan, necesariamente, la liberación del ser humano; sin embargo, estamos con Bookchin y seguir cayendo en ese fatalismo social que demoniza la tecnología nos parece un error. Por supuesto, la gran cuestión es saber si la técnica actual, con sus grandes avances en el terreno de la cibernética, puede verdaderamente asegurar la emancipación de la humanidad, con nuevas relaciones entre los hombres, o, como dicen sus detractores, contribuye a su deshumanización. Tal vez no haya muchas dudas de que el progreso técnico tiene ya la capacidad de asegurar el bienestar colectivo; lo que nos resulta más difícil de dilucidar, por mucho que trabajemos por ello, es que sea posible llevarlo por la línea adecuada para establecer esas nuevas relaciones entre los seres humanos y asegurar una nueva existencia.

domingo, 2 de diciembre de 2018

Anarquía, acracia o ideas libertarias

Insistimos mucho en ello, y si ningún ánimo de ser victimistas; la profunda desvirtuación y gran ignorancia sobre las ideas anarquistas. Es así hasta el punto que la difusión cultural, junto a prácticas en proyectos de todo tipo, son muy necesarias en el movimiento anarquista.

Todavía hoy, insistimos, tal vez demasiado, en depurar los nombres de la "anarquía" y del "anarquismo", que para muchos siguen invocando el peor de los males (desorden, caos…). Las explicaciones, muy sintetizadas, no tardan en llegar para aclarar lo que ha sido y es el anarquismo. De hecho, ante el grado de error que supone el etiquetarse como "anarquista", preferimos no pocas veces otros vocablos, sinónimos, pero de acogida más "amables", como "libertario" o "ácrata". "Libertario", por ser de la familia de la libertad, aunque su significado está siendo también algo pervertido por aquellos liberales radicales que no parecen renunciar a la explotación del trabajo ajeno (una concepción de la libertad, por supuesto, ajena al anarquismo). En  cuanto a "ácrata", que particularmente es muy del gusto del que suscribe, resulta que causa no poca empatía en nuestro interlocutor hasta el punto de afirmar no pocas veces que él también se lo considera; sin embargo, algunas piezas no encajan al comprobar que su concepción política (tan importante o más que de otro tipo) nada tiene que ver con el anarquismo.

domingo, 25 de noviembre de 2018

La Transición en rojo y negro

Es de temer que este libro publicado por la Fundación Salvador Seguí este año 2018, parte de una tesis más amplia de Reyes Casado Gil de 2016, algunos lo observarán desde un punto de vista exclusivamente militante; así, inevitablemente llegará el enfrentamiento entre el “purismo” ácrata de la CNT actual y el “reformismo” libertario de una CGT con mayor peso sindical.

Precisamente, en bien del movimiento anarquista, por llamarlo de ese modo, haríamos bien en tener unas miras algo más amplias. El pasado glorioso de la organización confederal, desgraciadamente, pertenece a la historia, por lo que es preciso un análisis riguroso de lo que es la realidad del siglo XXI, muy distinta a la de, incluso, un tiempo de la Transición ya transformado frente al de los años 30 del siglo XX. Dicho esto, con el deseo profundo de que el anarquismo influya en la sociedad actual, diré que hay que estar lejos de no observar la historia con rigor e intención pedagógica, lo cual debería mantenernos a salvo de toda tentación dogmáticamente historicista. Desgraciadamente, si la literatura militante, tan necesaria, ha abundado no pocas veces en ciertos mitos que podemos poner en cuestión con plena intención herética, el mundo académico ha abundado en la displicencia hacia lo libertario o, en el mejor de los casos, como una nota a pagina del gran libro de la historia.