miércoles, 28 de abril de 2021

Las propuestas económicas del anarquismo clásico: el mutualismo

Uno de los pilares del anarquismo de Proudhon se asienta en el mutualismo, basado en sus experiencias directas con la clase trabajadora con el objetivo de adelantar un futuro de bienestar y justicia social; puede considerarse como la primera escuela económica anarquista, y así se reflejará en los seguidores de Proudhon en la Primera Internacional; según esta teoría, el Estado será sustituido por la organización de individuos según acuerdos voluntarios sobre una base de igualdad y reciprocidad.

Un factor primordial en el mutualismo es la solidaridad, algo que le separa del individualismo meramente egoísta, que busca la satisfacción personal; el federalismo, de aspiraciones universales, es otro de los pilares sobre los que se asienta el pensamiento proudhoniano. Según el mutualismo, la sociedad sería un sistema de equilibrio entre fuerzas libres, garantizado por la obtención de derechos y el cumplimiento de deberes (servicio por servicio, producto por producto, préstamo por préstamo…); el socialismo de Proudhon, en lugar de basarse en la unidad y en la síntesis (algo que él identificaba con el centralismo comunista), lo hace en una pluralidad basada en el equilibrio, la cooperación, el intercambio y la independencia de las partes.
 

jueves, 1 de abril de 2021

El anarquismo español y la acción revolucionaria (1961-1974)

Reseñamos este libro, por un lado para comprender la oposición libertaria a la cruel Dictadura de Franco en los años 60 y 70, por otro, para aprender de la historia sobre posibles tácticas y estrategias transformadoras, en las que el anarquismo debe tener mucho que decir, huyendo de toda tentativa dogmática e inmovilista.

Una vez finalizada la Segunda Guerra Mundial, todavía con la esperanza de una intervención de las potencias occidentales para acabar con la Dictadura franquista, llevó a la organizaciones clásicas del anarquismo a cierta espera e inmovilismo renunciando a la acción revolucionaria.  La situación parecía que iba a ser muy diferente con el Congreso de la CNT en Limoges, en 1961, que supondrá la reunificación de la CNT. Como Luis Andrés Edo aclara en el prólogo, la base de este libro está en un Dictamen elaborado en dicho Congreso, que promulga la creación de un organismo conspirativo que iba a recibir el nombre de Defensa Interior (D-I); se pretendía romper con el inmovilismo y fomentar la acción directa radical contra la Dictadura de Franco.

viernes, 12 de marzo de 2021

Trilogía egoísta, de Antonio Altarriba y Keko, ¡¡¡magnífica!!!

Antonio Altarriba no debería necesitar presentación, ya dediqué una reseña a su estupenda “El arte de volar”, dedicada a su padre, díptico que completó más tarde con “El ala rota”, dedicada a su madre. Voy a reseñar ahora su trilogía, creo que etiquetado como “egoísta”, que pienso que no puede dejar indiferente a nadie y creo que, más bien, impresionará a la mayoría. El dibujo de los tres volúmenes corresponde al veterano Keko, seudónimo de José Antonio Godoy Cazorla, que me parece también muy notable, acorde con la atmósfera y el universo que Altarriba ha querido crear.

sábado, 6 de marzo de 2021

¡Viva el mal, viva el capital!

Costa-Gavras es un director cinematográfico que, incluso en sus películas más discretas, resulta interesante en las temáticas que escoge y encomiable en su afán de denuncia. Uno de sus últimos films es El capital, adaptación de la novela homónima de Stéphane Osmont, que a su vez toma prestado el título del más famoso libro de Marx. El propio realizador ha declarado que el origen de la película, además de en la obra de Osmont, estaba en un trabajo de un asesor financiero de algunas de las mayores compañías europeas (y por eso llegó a publicar bajo seudónimo), estaba también en otro libro llamado Capitalismo total, también escrito por un banquero europeo; es por eso que el film está construido desde el conocimiento de personas que trabajan en los intestinos del sistema capitalista, no resulta ninguna fábula izquierdista.
 
El cineasta griego, casi octogenario, es un superviviente del cine político de la década de los 70; tal vez el mundo ha cambiado demasiado desde los años de Z o Estado de sitio, cuando el mal, el capitalismo, es más poderoso que nunca y, como sostiene cínicamente el protagonista del film, es este implacable sistema económico el que ha cumplido algunos de los ideales internacionalistas de antaño: la producción, el trabajo y el dinero no tienen ya fronteras. Es ésa la secuencia más explícita y cristalina, de una película protagonizada por un feroz y despiadado hijo de perra circunstancialmente al frente de un poderoso grupo bancario; solo una persona entre muchos de sus parientes, un viejo izquierdista, es capaz de espetarle la verdad a la cara a este siniestro personaje, cuando le recuerda que ellos, los que manejan los hilos, son capaces de joder a la gente de tres maneras diferentes: como clientes hipotecados, como trabajadores y como ciudadanos. Ahí está el punto discursivo más fuerte de un film, por otra parte algo saturado de secuencias estrambóticas y complejas, cuando señala como culpables a todos los integrantes del poder económico y político sin dejar de mostrar un retrato feroz de la burguesía francesa progresista (algo no demasiado frecuente en el cine galo, protagonizado habitualmente por la clase acomodada) y de algunos elementos supuestamente bienintencionados.

martes, 16 de febrero de 2021

Recordando a Albert Camus

Albert Camus fue un hombre lúcido y honesto al que ya hemos dedicado espacio en este blog; a diferencia de muchos otros intelectuales de su tiempo, denunció la represión en cualquier régimen y en cualquier ideología. Es posible afirmar sin reservas que la evolución política de Camus le acercó a los anarquistas, entre los cuales era muy respetado.

Camus siempre denunció los desmanes del socialismo autoritario, algo que le supuso una gran disputa con otro gran autor, Jean-Paul Sartre. Esta controversia, que tuvo su momento álgido con la publicación de una devastadora crítica de El hombre rebelde en Les Temps modernes, realizada por Francis Jeanson (discípulo de Sartre), supuso una división en la intelectualidad durante mucho tiempo. Sartre no parecía creer en una tercera vía, a pesar de que sí reconoció las atrocidades del estalinismo, o se estaba con la URSS o con el capitalismo, el cual sumía a la mayor parte de la humanidad en la pobreza, la ignorancia y la explotación. Camus, que era igualmente socialista, se mantuvo siempre fiel a un humanismo y nunca justificó medios inicuos ni dictadura alguna. El autor de El hombre rebelde consideraba que el régimen soviético no era mejor que el capitalismo, y ni siquiera que los sistemas fascistas. Frente al "realismo" de los seguidores de Sartre, Camus insistía en un acercamiento entre ética y política y en la denuncia de toda dominación. Tal y como hizo Camus, denunciando todo sistema de dominación y toda tropelía cometida sobre nuestros semejantes es como se buscan modos políticos alternativos que no abandonen jamás la ética y que otorguen un mayor horizonte a la razón. Es una lección para no olvidar.


 

lunes, 1 de febrero de 2021

Colin Ward y la anarquía en acción

Colin Ward (1924-2010) fue un hombre cuyo compromiso con el anarquismo fue activo hasta el final de sus días; arquitecto, urbanista, pedagogo, autor de numerosos ensayos (aunque, de nuevo hay que decirlo lamentablemente, escasea su obra publicada en castellano) y colaborador incansable en el grupo vinculado a la publicación Freedom. El mismo Ward, hablando de los orígenes de sus ideas libertarias, afirmó en alguna ocasión cómo logro inmunizarse en los años 30 contra el dogmatismo y la idolatría por Stalin que afectó a gran parte de la izquierda. Ello se produjo gracias a las lecturas de Emma Goldman y Alexander Berkman, provenientes de la librería anarquista de Glasgow, por un lado, y a las de Arthur Koestler y George Orwell, por otro. Ward subscribía la famosa definición para anarquismo realizada por Kropotkin en 1905 para la Enciclopedia Británica. Podía denominarse tanto socialista como anarcosindicalista, aunque consideraba que existían diversos caminos para desembocar en el anarquismo, como se había demostrado en el colectivo de Freedom Press. Su crítica era evidente hacia aquellos que empleaban tiempo en tratar de denostar otra facción ácrata.
En su obra Anarquía en acción (Enclave, Madrid 2013), Colin Ward defiende que la sociedad libertaria que nos gustaría ya se encuentra aquí (a excepción de algunos "pequeños" contratiempos como la explotación, la guerra, el autoritarismo o el hambre), enterrada bajo el peso del poder político, de la burocracia, del capitalismo y de la religión. Se niega así cualquier especulación anarquista sobre una sociedad futura y se apuesta por la organización humana producto de la vida cotidiana, capaz de superar toda suerte de inclinaciones autoritarias. Gustav Landauer lo expresó de la siguiente manera: "la actualización y reconstrucción de algo que siempre ha estado presente, que existe junto al Estado, aunque subterráneo y desperdiciado". El mismo autor aportará una interesante reflexión: "El Estado no es algo que pueda ser destruido por una revolución, sino una condición, cierta relación entre seres humanos, un modo de comportamiento humano; lo destruimos contratando nuevas relaciones, comportándonos de diferente forma". Paul Goodman, a su vez, afirmó: "una sociedad libre no puede ser la substitución del 'viejo orden' por el 'nuevo orden'; es la extensión de círculos de acción libre hasta que constituyen la mayor parte de la vida social". Se trata de un bello punto de vista; si se comienza a mirar la sociedad humana desde una óptica anarquista, se acaba descubriendo que las alternativas están ahí en el subsuelo de la dominación socipolítica y que todas las personas las tienen al alcance de la mano.

lunes, 18 de enero de 2021

El materialismo de Bakunin o el verdadero idealismo

¿Cómo entendía Bakunin el materialismo? Es habitual en la historia considerar a Marx el pensador materialista por antonomasia. Pero, ¿dónde reside la originalidad en el pensamiento del ruso respecto a un término acaparado por el poderoso teórico alemán?

Antes que nada, a pesar de que el socialismo y el anarquismo modernos nacen con una concepción materialista del mundo, insistiría en la dificultad para resolver el conflicto, histórico y social, acerca de si los hechos influyen más sobre las ideas, o viceversa. La visión de Bakunin, y las ideas anarquistas en general, puede ayudar a acercar ambas posturas, a ello unimos el afán libertario por ir renovándose continuamente, por vincular todo lo posible teoría y praxis y por profundizar en las cuestiones vitales, por lo que en mi opinión habría que dejar a un lado toda ortodoxia al respecto. También reconocer, aunque más adelante abundaré en ello, la deuda de Bakunin con Feuerbach, el primero que parece dar un golpe en el idealismo hegeliano (donde los pensamientos, ideas y representaciones han producido, determinado y regido el mundo real) y tratar de resolver la contradicción: reclama para la realidad terrenal todo lo valioso que el hombre había imaginado para un paraíso celestial, la única realidad es la de la naturaleza y de los hombres y la teología debe convertirse en antropología.