martes, 1 de septiembre de 2009

Una supuesta tradición liberal en el anarquismo

Como compruebo que este blog tiene algún lector de los que se autodenominan "anarquistas de mercado", defensores del capitalismo (o del anarcocapitalismo, o yo que sé qué), quiero escribir unas líneas sobre lo que yo considero una perversión de las ideas libertarias. Como he repetido ya demasiadas veces, el anarquismo no me parece una mera corriente socialista u obrerista, y las influencias que recoje, y que ninguna puede verse como una vertiente exclusiva, están múltiples posturas "liberales" (en cuanto a defensa radical de la libertad individual, jamás en la cuestión de la explotación del trabajo ajeno). La desconfianza hacia la revolución social totalizadora, al poder llevar en su seno algún germen autoritario, no impide que la autogestión social y económica sea una aspiración del anarquismo en cualquier contexto. No soy un gran conocedor de las teorías económicas, pero sí veo los desastres tanto del laissez faire como del intervencionismo estatal (porque, tal vez, ambos suponen lo mismo, la defensa del monopolio económico); el socialismo de Estado (o capitalismo estatal) ha demostrado ser un desastre aun mayor, lo cual no supone que cualquier forma de socialismo o incluso de economía "planificada" tenga que ser ineficaz. Sí creo en el cooperativismo, en la mencionada autogestión, en la participación colectiva de los medios de producción que busque la compatibilidad con la iniciativa privada y la incompatibilidad con la explotación del trabajo ajeno. ¿Me convierte eso en un "anarcosocialista"?, término reduccionista creado por los que se apropian con mucha facilidad de los términos.
Por lo que sé, en la tradición anarquista, al menos hablando de los que se llamaban así mismos anarquistas, jamás hubo exclusión y sí una constante y sana controversia en la que se trata de buscar lugares de encuentro y de respeto. Algunos dirán que de lo que está impregnada la historia libertaria es de ambigüedad, de la antinomia entre la ayuda mutua, propia de un socialismo libertario, y una libertad egoísta (que bucea en Stirner, pero no solo en el alemán). Bien, no creo que esa ambigüedad, si se puede llamar así, sea irresoluble, o al menos me parecen necesarios los dos polos para el desarrollo de la vida social. Algún historiador dijo que el anarquismo era hijo tanto del socialismo como del liberalismo, y por lo tanto negador de ambos; yo diría mejor, al igual que Rudolf Rocker, que constituye su perfecta síntesis. En el prestigioso Diccionario de Filosofía, de Ferrater Mora, no hay entrada sobre "liberalismo", remite directamente a "anarquismo". En otras enciclopedias, aparece confusamente el anarquismo como un liberalismo radical. Son conocidos los virajes que han sufrido algunos "intelectuales", de posiciones libertarias a un casi extremismo de derechas (o liberal, como les gusta decir a ellos, pero España la derecha es un monstruo híbrido). La oposición a los detestables regímenes totalitarios no puede hacer perder el norte a una mente lúcida.
No hay en el anarquismo una doctrina sistematizada ni una mente directora a la que acudir constantemente. Aprovecho aquí para aclarar, de forma espero que innecesaria, que solo menciono lo que considero útil de ciertos autores, jamás como la "verdad revelada" ni porque considere que el anarquismo se encuentre anclado en cierto pensamiento. De la misma manera, tampoco existe una organización o cuerpo político que desemboque en la ortodoxia, es cuestión de mantener saneada la mente y el espíritu. Aunque podamos aceptar dentro del anarquismo dos vertientes (siendo muchas más), la socialista y la liberal, jamás podemos considerarlas como enfrentadas, y sí de gran influencia en las asociaciones que los seres humanos elijan libremente.
Para empezar, el que podemos considerar el padre del anarquismo moderno, William Godwin, es el primer objeto de controversia. ¿Era este hombre anarquista? Técnicamente, no, pero es aceptado plenamente en la tradición libertaria. Su antiteísmo y anticlericalismo adelanta las posiciones de Proudhon o Bakunin, su confianza en la racionalidad del hombre y en el progreso son señas de identidad inequívocas del anarquismo moderno; Godwin puede considerarse un hijo de la ilustración, pero con la influencia del utilitarismo y del empirismo tan propia de su nación. La radical defensa del individuo que hace el inglés hace que se le encuadre muchas veces en la tradición liberal, pero la enconada crítica que realiza a la familia y a la propiedad, como autoritarias, puede situarle también dentro del anarquismo y del socialismo.
Otro importante autor en la historia del anarquismo (e historiador él mismo de las ideas), Max Nettlau, era otro vehemente defensor del individualismo. Puede considerársele también, como dijo Jorge Somolonoff, como un ferviente idealista que consideraba que la fuerza de las ideas manaba tantas veces del genio de determinados hombres y constituían un importante motor del cambio social. ¿Contradice esta actitud el anarquismo? Claro que no, las etiquetas de "materialismo" o "idealismo" se convierten en inapropiadas o reduccionistas en la tradición libertaria. La tensión entre sociedad e individuo no se resuelve negando la iniciativa de ciertas mentes ni cayendo en la mediocridad gregaria.
Otro alemán, Rudolf Rocker, militante y teórico del anarcosindicalismo, y por lo tanto nada sospechoso de tendencias "derechistas", sintetizó sus teorías en su impresionante obra Nacionalismo y cultura acerca de que las posiblidades de desarrollo cultural y social resultan inversamente proporcionales al grado del poder centralizado (el Estado, vamos). Rocker fue un firme opositor al concepto de la voluntad general que tiene su origen en Rousseau, y que supone el cimiento que da lugar al Estado soberano. Frente a la tesis democrática del francés que parte de una noción colectiva, el alemán realiza su propia definición en la que considera la sociedad como un proceso orgánico que resulta de las necesidades naturales de los hombres y conduce a asociaciones voluntarias que existen mientras cumplen su cometido y se disuelven cuando ese cometido se ha vuelto ineficaz. Parece ser que Rocker hablaba de liberalismo en esta optimista definición, pero no estamos lejos del anarquismo. En cualquier caso, el alemán siempre denunció la perversión liberal que desembocó en un sistema económico basado en el monopolio y en la división de clases.
En alguna entrada posterior, seguiré hablando de autores que se encuadran dentro de cierta tradición "liberal radical", pero que nunca dejaron de llamarse así mismos anarquistas.

1 comentario:

William Gilmore dijo...

Supongo que en la anarquía práctica (de la vida cotidiana) podrán coexistir más o menos en paz los "liberales" y los "socialistas", o los individualistas y los colectivistas. Finalmente, el anarquismo deriva un poco de todo eso. Pero EN LA TEORÍA no puede haber esa "perfecta síntesis" que mencionas. Llegado el caso, si la colectividad está empeñada en comprarle a una persona su casa, pero el dueño se niega terminantemente a vender, habrá que decidir una cuestión teórica crucial: ¿quién manda, la colectividad o el individuo? ¿se le expropia la casa, o no?

No entendí qué es lo que te parece mal del anarcocapitalismo. ¿Dónde está la perversion? ¿Dices que apoyamos la explotación de los trabajadores? Toma en cuenta que nuestro "laissez faire" es muy diferente de eso que HOY se llama laissez faire y que en realidad es un sistema económico altamente intervenido por los gobiernos.