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viernes, 17 de abril de 2026

La huella anarquista en la historia

Vamos a repasar en el siguiente texto, de forma somera, el atisbo del ideal libertario en algunos autores y corrientes previos a la modernidad, época en la que nace estrictamente el anarquismo; se trata de una lucha histórica por la emancipación, a través de determinadas concepciones y experiencias, basada en la ruptura con la tradición autoritaria y por el establecimiento sólido de los más nobles valores humanos.


Max Nettlau comienza su obra La anarquía a través de los tiempos de la siguiente manera: "Una historia de la idea anarquista es inseparable de la historia de todos los desarrollos progresivos y de las aspiraciones hacia la libertad, ambiente propicio en que nació esta comprensión de vida libre propia de los anarquistas y garantizable sólo por una ruptura completa de los lazos autoritarios, siempre que al mismo tiempo los sentimientos sociales (solidaridad, reciprocidad, generosidad…) estén bien desarrollados y tengan expansión libre". Así, se considera la autoridad, en sus múltiples formas, propia de una sociedad poco desarrollada y la historia de la humanidad se contempla como una lucha permanente por liberarse de esas cadenas autoritarias y por asentar un contexto en el que florezcan los más altos valores humanos como garantes de la libertad. Los estudiosos del anarquismo, incluso en sus formas antiguas anteriores al siglo XVIII, han querido ver esa lucha por la emancipación en forma de rebeldes y movimientos enfrentados a los poderosos incluso en los mitos creados por los seres humanos: los Titanes que asaltan el Olimpo, Prometeo desafiando a Zeus, fuerzas oscuras que en la mitología nórdica ensombrecen el mundo de los dioses o Lucifer rebelándose contra el amo todopoderoso. La historia de la humanidad, gracias a sus clases dirigentes, han dado la vuelta a esos mitos y se ha visto a los rebeldes como seres inicuos en beneficio de los que obedecen y permiten un mundo de esclavitud. Son los escépticos y los osados los que, con su rebeldía, cuestionan el autoritarismo y desafían a las clases mediadoras.

domingo, 1 de marzo de 2026

Sobre las nociones de persona e individuo con una perspectiva libertaria

Individuo, como la propia etimología de la palabra indica, alude a lo indiviso e indivisible. Porfirio, con una visión muy influyente en la época medieval, dio una definición de individuo como entidad singular e irrepetible, que posee unos atributos propios. En la era moderna, ha habido visiones más dispares sobre la noción de individuo, pero en general ha existido la tendencia a considerarlo como algo singular. Por ejemplo, Leibniz destacó la singularidad de cada individuo de forma extrema, aunque encontramos otra visión en Spinoza al querer ver que los entes singulares son modos de una sustancia única. 

sábado, 13 de septiembre de 2025

Libertad, autonomía y solidaridad: el devenir constante del movimiento anarquista

Lanzamos unas cuantas reflexiones sobre lo que es, y ha sido, el anarquismo; mejor dicho, el movimiento anarquista, ya que se caracteriza por la diversidad de ideas y de acción, por el constante devenir y la permanente reflexión, en busca de las mejores prácticas, algo que le garantiza como alternativa a todo sistema unificador y coercitivo.

El anarquismo nunca ha sido, ni mucho menos podrá ser, un movimiento doctrinario de carácter cerrado, ya que sus rasgos de identidad se basan en la libertad y la autonomía, dos conceptos que se construyen en un devenir constante. Recordemos, a propósito de esa tensión entre modernidad y posmodernidad, que Bakunin, uno de los padres del anarquismo ya lo dejó muy claro: "Aborrezco todo sistema impuesto, porque amo sincera y apasionadamente la libertad". Al anarquista le debería ser ajena siempre toda tentación doctrinaria. Si indagamos en la historia del anarquismo, cuyo punto de partida podemos situarlo de forma concreta en el siglo XVIII, difícilmente podemos establecer unos contornos precisos; es más, incluso podemos hallar en su seno, no solo una obvia pluralidad de discursos, también incluso a veces ideas dispares y enfrentadas. Lo que en la modernidad han definido sus enemigos (es decir, todos los autoritarios) de forma despectiva como "debilidad teórica" (por supuesto, cuestionable), en la época de la crisis de los grandes relatos e ideologías se ha descubierto para el anarquismo como su principal fortaleza; lo que, con toda probabilidad, le asegura su perpetuidad. El anarquismo posee, en cualquier caso, un gran corpus histórico, tremendamente rico y plural; pero, por encima de estas propuestas teóricas, están sus prácticas sociales. Lo que incrementa la fortaleza del movimiento anarquista, por encima de sus discursos, es su permanente actividad social.

sábado, 8 de marzo de 2025

En defensa del anarquismo, o la falta de legitimación del Estado


El anarquista es un escéptico o incrédulo. Hay quien afirma que (casi) toda la historia de la filosofía política ha sido un esfuerzo para justificar la "autoridad de la coacción legítima". La mayoría de las personas creen en el Estado sin cuestionarse de donde mana la obligación de obedecer la ley.

Eduardo Colombo, en el prólogo de En defensa del anarquismo (cuyo autor es Robert Paul Wolff), afirma que una filosofía política normativa, preocupada por los valores, por decidir sobre lo mejor para una comunidad humana, debe dar respuesta al conflicto entre la autonomía individual y la autoridad del Estado (que califica de "putativa"). La democracia aparece hoy en día como única solución a ese conflicto, aparente construcción por parte de los gobernados de las instituciones que les gobiernan. Dejando a un lado la coacción, la ignorancia o el conformismo, el ciudadano obedece la ley, tal vez, porque la encuentra justa o porque siente que ha participado en su formulación. Sin embargo, según los teóricos liberales, hay dos razones más que obligan a la obediencia: la justicia de la estructura de base, que supone un avance frente al autoritarismo tradicional, y la ley de la mayoría, transmutada de una pluralidad de personas en el sujeto único del Estado (representante de la soberanía general).

sábado, 25 de enero de 2025

Proudhon y la religión, ¡Dios es el mal!

La relación de Proudhon con la religión es, tal vez, algo ambigua. Parece ser que Daniel Guerin llegó a decir que el pensador francés no se liberó nunca por completo de su formación cristiana. Una obra como Proudhon y el cristianismo, de Henri de Lubac, da muestra de esa ambivalencia o múltiple lectura que puede tener su obra. Por un lado, se admite en ese libro que el autor de Filosofía de la miseria fue el gran adversario de la fe religiosa en el siglo XIX, y sin embargo le dedica todo un libro, bien es verdad que tratando de llevar a su terreno ciertas nociones.

No obstante, Proudhon y el cristianismo es una obra de valía, importante para adentrarse en el pensamiento proudhoniano. Veamos si podemos introducirnos en la visión religiosa de Proudhon, que algunos han definido como demoledora de todo edificio autoritario. Para abrir boca, hay que recordar una frase tan impactante y escandalosa para su tiempo como aquella de "La propiedad es el robo"; Proudhon llegará a la siguiente conclusión: "Dios es el mal".

Proudhon inscribe las religiones, al igual que los Estados, en un sistema conceptual autoritario, tal y como expresa en las siguientes palabras (de su obra Idée générale): "Estas religiones, estas legislaciones, estos imperios, estos Gobiernos, esta sapiencia de Estados, esta virtud de los Pontífices, todo esto no es sino sueño e ilusión, un círculo de hipótesis interpenetradas que convergen hacia un mismo punto central desprovisto de realidad. Es preciso hacer estallar esta envoltura, si queremos llegar a una noción más exacta de las cosas y salir de este infierno, en que la razón del hombre, cretinizada, acabaría por extinguirse". Lo que caracteriza a todos los sistemas autoritarios es el principio de la trascendencia, el sometimiento del individuo a una autoridad ajena (Dios, Estado...) o a la clase mediadora que la representa (gobierno, clero...). La religión es un sistema universal de conceptos, el cual incluye el universo como un todo, algo que resulta ajeno a toda realidad científica, ya que ésta es para Proudhon un conjunto de dominios diferentes independientes entre sí. La religión es un intento de orientarse por el mundo, de forma reducida, simbólica e instintiva, y con pretensiones trascendentes, propio de una sociedad inmadura.

sábado, 23 de noviembre de 2024

La crítica permanente a la dominación y el dogmatismo

La crítica libertaria a cualquier estructura de dominación implica una búsqueda amplia del campo de experimentación humana, contingente y no trascendente, así como un cuestionamiento permanente de toda certeza absoluta; especialmente, si se presenta con falaces máscaras de emancipación.

Albert Camus dijo: "pese a todo, hay que imaginar a un Sísifo feliz, su recompensa no está en culminar la meta, sino en el propio esfuerzo desplegado para caminar hacia una meta que sabe inalcanzable". Todo es movimiento en la vida, flujo y reflujo, y deberíamos rechazar las tramposas falacias de los "lugares de placidez". Deberíamos tener presente, de manera constante y no necesariamente con un "programa" apriorístico, ese "proyecto revolucionario" (por llamarlo de algún modo) que implica una mejora constante en nuestras vidas y que se muestra en permanente tensión ante lo instituido del mundo sociopolítico y ante las certezas de todo pensamiento. Es el anarquismo, en su perfecta síntesis entre sus orígenes modernos y su futuro posmoderno, el movimiento que mejor asume la falta de asideros de esta época. Porque esa, en principio, falta de seguridad y estado de confusión permanente que supone la posmodernidad parece anular los postulados de la modernidad.

domingo, 27 de octubre de 2024

El materialismo de Bakunin o el verdadero idealismo

¿Cómo entendía Bakunin el materialismo? Es habitual en la historia considerar a Marx el pensador materialista por antonomasia. Pero, ¿dónde reside la originalidad en el pensamiento del ruso respecto a un término acaparado por el poderoso teórico alemán?

Antes que nada, a pesar de que el socialismo y el anarquismo modernos nacen con una concepción materialista del mundo, insistiría en la dificultad para resolver el conflicto, histórico y social, acerca de si los hechos influyen más sobre las ideas, o viceversa. La visión de Bakunin, y las ideas anarquistas en general, puede ayudar a acercar ambas posturas, a ello unimos el afán libertario por ir renovándose continuamente, por vincular todo lo posible teoría y praxis y por profundizar en las cuestiones vitales, por lo que en mi opinión habría que dejar a un lado toda ortodoxia al respecto. También reconocer, aunque más adelante abundaré en ello, la deuda de Bakunin con Feuerbach, el primero que parece dar un golpe en el idealismo hegeliano (donde los pensamientos, ideas y representaciones han producido, determinado y regido el mundo real) y tratar de resolver la contradicción: reclama para la realidad terrenal todo lo valioso que el hombre había imaginado para un paraíso celestial, la única realidad es la de la naturaleza y de los hombres y la teología debe convertirse en antropología.

sábado, 28 de septiembre de 2024

La filosofía de Nietzsche y el anarquismo

La filosofía de Friedrich Nietzsche, tal vez por su modo aforístico de escritura, así como por su carácter poético y personal, ha sufrido múltiples interpretaciones. El autor alemán fue un devastador crítico de los valores de su tiempo, que veía encarnados en el cristianismo, pero también de forma políticamente más polémica en el socialismo y la democracia. Apostaba por una superación de dichos valores mediante un punto de vista más allá del bien y del mal, donde se manifestaría lo que denominaba la voluntad de vivir, vinculada también a la voluntad de poder, y se erigiría su concepto de superhombre, caracterizado por haberse desprendido de una cultura decadente, por renunciar a lo que el filósofo denominaba moral del esclavo (sentencia tan controvertida como la propia obra de Nietzsche) y hacer de su existencia un esfuerzo y una lucha. Como es natural, no han sido pocas las críticas que se han hecho, desde diversos puntos de vista, a estos conceptos nietzscheanos no siempre plasmados de forma claramente comprensible y dando lugar a un amplio margen de interpretación. Más adelante, volveremos a ellos y trataremos de dar algunos puntos de vistas libertarios. Además, se considera a este filósofo alemán como uno de los precursores de la posmodernidad, con su crítica a la confianza exacerbada en la razón y el progreso, así como a todas las promesas emancipatorias que la etapa moderna llevaba en su seno, por lo que aumenta todavía más el interés en la obra de Nietzsche.

lunes, 18 de marzo de 2024

El Estado: creencia y descreencia

En general, se alude a Maquiavelo como el teórico del Estado moderno: una organización con el poder de ejercer y controlar el uso de la fuerza en un determinado territorio y contra un pueblo dado.

De esta manera, no puede hablarse de este concepto político, en el que la sociedad se subordina a la instancia estatal, antes del siglo XVI. Eduardo Colombo considera que las organizaciones políticas anteriores al Estado se dividen en tres grandes categorías: la ciudad griega, el reino y el imperio. En los imperios, caracterizados por ocupar grandes extensiones territoriales, y aunque estuvieran dotados de apartado administrativo y sistema jurídico, no existía una gran cohesión social; la participación en el proceso político de la población era, por lo general, bastante baja. Por el contrario, en la polis griega se produce lo contrario: espacio geográfico reducido, población limitada, así como fuertes cohesión y participación política. Lo que caracterizaba al reino, propio de la Europa occidental en la alta Edad Media, era una población con fidelidad hacia un rey (o familia real), sin que el espacio territorial fuera importante; era la antítesis también del Estado moderno, ya que tampoco se creaba en base a instituciones duraderas.

viernes, 2 de febrero de 2024

García Calvo, la subversión permanente de la realidad

Agustín García Calvo nació en Zamora, en 1926, y en esa misma ciudad falleció el 1 de noviembre de 2012. Como es sabido, ocupó una cátedra de lenguas clásicas en Sevilla y en Madrid, de la cual fue apartado por el régimen franquista en 1965 por su apoyo a las revueltas estudiantiles, y en la cual fue restablecido en 1976. Escritor de diversos géneros literarios y filósofo, las facetas fueron múltiples en quien se reconoce a una figura clave de la cultura contemporánea, recibiendo tres veces un premio nacional: de Ensayo en 1990, de Literatura Dramática en 1999 y de Traducción al conjunto de su obra en 2006. Hay que recordar la rebeldía permanente de García Calvo hacia el poder establecido, por lo que nunca fue amante de recibir galardones; en cierta entrevista, explicaba que si acepto los anteriormente mencionados era porque eran premios muy pequeños, sin que él se presentara a ninguno, y "los jurados son muy grandes y variados y hay más probabilidades de que entre ellos haya gente honesta". Uno de los últimos trabajos en los que participó fue el documental de Basilio Martín Patino sobre el movimiento 15M, el cual utilizaba precisamente el título de uno de sus poemas: "Libre te quiero". Esta obra se presentó en la sección Tiempo de Historia en la última edición de la Seminci de Valladolid; se trata de una visión obligada en una sociedad muy necesitada de palabras e imágenes que inviten a la rebeldía.

domingo, 14 de enero de 2024

Max Stirner, sobre el "único" y su propiedad

Recuperamos unos textos sobre un autor, tan incómodo, como fascinante: Max Stirner y su espectacular obra El único y su propiedad; los anarquistas, de forma lúcida en nuestra opinión, han reivindicado a un pensador que nunca se consideró como tal, y que incluso en algunos aspectos puede considarársele opuesto a algunos de sus libertarios, pero que apostó por algo muy valisoso: el máximo desarrollo personal, criticando toda abstracción que lo entorpeciera.

El 26 de octubre de 1806, nace en Bayreuth (Baviera) Johann Kaspar Schmidt al que se recordaría por su seudónimo Max Stirner (el cejas). Estudió teología, filosofía y filología clásica, aunque no llegará a doctorarse y se le terminó impidiendo, como era su deseo, dedicarse a la docencia. Acabó sobreviviendo como publicista y traductor. A partir de 1837, será asiduo durante años del grupo de la izquierda hegeliana (los libres), y Engels parece que llegó a decir de él que era la cabeza más lúcida y profunda de aquel círculo de filósofos revolucionarios. Con el tiempo, los jóvenes hegelianos se escinden en dos tendencias: unos, integrados por Ruge, Hess y Marx, marcan distancias respecto a Hegel; otros, entre los que se encuentra Stirner, se esfuerzan en una revolución de las conciencias mediante una crítica pura de carácter ateo, carente de reglas y absolutamente negativa. La espectacular obra con la que Stirner pasaría a la posteridad supuso un gran escándalo y causó gran revuelo entre los intelectuales. Muestras de que atrajo gran atención son las reseñas críticas que le dedicaron Mosses Hess y Ludwig Feuerbach, así como el hecho de que Marx y Engels le dediquen, en La ideología alemana, más atención que a cualquier otro autor. La primera edición de 1844 se agotó rápidamente, por lo que se reimprimirá enseguida, aunque la gloria será efímera. La vida personal de Stirner no fue muy alentadora e incluso acabaría en prisión, durante 1853 y 1854, por deudas impagadas, para morir por enfermedad el 25 de junio de 1856.

lunes, 25 de diciembre de 2023

Reflexiones sobre el posanarquismo

El concepto de posanarquismo que nos ocupa en esta entrada es, de forma obvia, difuso. En Internet puede encontrarse algún manifiesto donde se alude a un "conjunto amplio y heterogéneo de teorías anarquistas", las cuales (supuestamente) han sido ignoradas por el anarquismo clásico (anarcosindicalismo, comunismo libertario, plataformismo, incluso se menciona la más contemporánea ecología social…).

Uno de los personajes centrales, en torno al posanarquismo, sería Saul Newman, que hay quien asegura que acuñó el término a partir del posestructuralismo y más tarde lo asentó en su obra From Bakunin to Lacan (1999); la visión de Newman es deudora de la filosofía posmoderna, con su rechazo al esencialismo, a cualquier tipo de naturaleza humana e incluso al concepto de revolución. En Anarquismo es movimiento, en cambio, se dice que el término proviene de Hakim Bey y de su texto Post-Anarchism Anarchy (1987), especie de alegato contra el inmovilismo de algunas organizaciones anarquistas y contra el anarquismo convertido en ideología (sic). No obstante, parece ser en 1994, con la obra de Todd May The Political Philosophy of Postestructuralism Anarchism, donde se define lo que va a ser la visión posanarquista al incorporar elementos conceptuales provenientes del posestructuralismo. En 2002, aparece otra obra llamada Posmodern Anarchism, donde se apuesta por la vinculación con la filosofía posmoderna. En definitiva, es cierto que en la última década se han multiplicado los textos posanarquistas, que pueden considerarse un intento de hibridar el anarquismo con el posestructuralismo a partir de la teoría radical contemporánea iniciada en Mayo del 68 en París.

sábado, 7 de octubre de 2023

El anarquismo y el Contrato Social

La sociedad política en la que vivimos está fundada en una serie de supuestos, que las personas deberían conocer si de verdad queremos jugar en igualdad de condiciones de cara a una alternativa transformadora; uno de ellos es el mito del Contrato Social, concepto de la modernidad justificador del Estado, pero que halla sus raíces muchos siglos atrás. Tratamos de conocer en el siguiente texto la visión anarquista al respecto.

La teoría del Contrato Social, llamada así por la obra de Rousseau, pero también denominada contractualismo, sostiene que la sociedad humana debe su origen (o su posibilidad) a un contrato o pacto entre individuos. Según Platón -que trataría de refutar tal concepción-, es posible que algunos sofistas desarrollaran ya una teoría contractualista, según la cual era más provechoso llegar a un entendimiento con el fin de no cometer ni sufrir injusticia; así, la justicia no sería algo absoluto, sino el resultado de un acuerdo o compromiso. En la Edad Media, la teoría contractualista estaría condicionada por el conflicto entre el poder temporal y el poder espiritual -conflicto inexistente en el mundo antiguo-. Es en la Edad Moderna cuando se desarrolla la teoría plenamente, en parte por la secularización del Estado y en parte por una concepción atomista según la cual el Estado se halla compuesto primariamente por individuos cuyas relaciones entre sí son comparables a las relaciones entre partículas. Lejos quedará ya la fundamentación trascendente, pero también la noción de politicidad innata al hombre de la época clásica, y se tratará de fundamentar los ordenamientos civiles (sometimiento a la autoridad de un Estado).
 

sábado, 19 de agosto de 2023

Apuntes sobre el pensamiento libertario español


Es recurrente hablar de que en España, paradójicamente, siendo el lugar donde ha existido el más poderoso movimiento libertario en la historia, no ha habido grandes teóricos. Como la historia de las ideas resulta apasionante, y consideramos que la pasión por la filosofía es algo que habría que inculcar a los chavales en toda pedagogía (y, especialmente, por sus ramas más prácticas como la ética o la política), queremos indagar continuamente en cómo pensaban gentes de otras épocas y establecer un necesario vínculo para renovar unas ideas que buscan con ahínco una auténtica emancipación individual y social. Porque contextualizar el pensamiento de una época es importante, pero desdeñarlo sin más, como ocurre tantas veces en nombre de ese concepto tan prostituido llamado "progreso", contribuye al empobrecimiento de valores y al permanente culto de un presente neutro, desmemoriado y despreocupado por el futuro.

Es también habitual considerar al anarquismo algo anacrónico (por parte, tal vez, de personas no demasiado honestas o no demasiado informadas) o considerar al menos que existe un anarquismo histórico (un anarquismo que alguien llamó "instituido", con no poca ironía) que acabó periclitado o que fue, simplemente, derrotado y, en cualquier caso, sería ya parte de la historia. Algunas personas que se llaman libertarias sostienen esto último en aras de renovar un pensamiento y encontrar nuevas vías, algo que me parece muy importante. Sin establecer nosotros fronteras tan nítidas, sí considero por supuesto que las ideas libertarias merecen ser revitalizadas (en estos tiempos tan dificultosos para el pensamiento en general), pero el vínculo con el pasado existe y debe seguir existiendo en nuestra opinión, hacer tabla rasa no creemos que ayude demasiado a buscar nuevas respuestas. Es importante insistir también en que el que haya buscado un programa en cualquier pensador, más allá de una mera orientación brillante en cualquier ámbito de la vida, ha adoptado una actitud bien poco anarquista. No gustan los personalismos ni el dogmatismo a la idea libertaria, y la crítica y el debate deberían mostrarse siempre presentes frente a cualquier asomo de doctrinarismo acrítico. Si no consideramos la historia en absoluto lineal ni estamos sujetos a ningún tipo de fatalismo (creencia que haremos bien en erradicar en cualquiera de sus formas) ni, por supuesto, aceptamos que hayamos llegado a una meta histórica (como sostienen los que pretender legitimar el statu quo), debemos seguir persiguiendo ese ideal humano tan bello en el final (que, tal vez, no llegue nunca de una forma perfecta) como práctico en el camino. Así creemos que pensaban los anarquistas del pasado, situados en su convulsa época, y así creo que deberíamos seguir pensando en la actualidad. Ese es el vínculo al que nos referíamos anteriormente.

martes, 20 de junio de 2023

El imaginario revolucionario. Una aproximación a las propuestas de Eduardo Colombo

Introducimos en el siguiente texto al pensamiento de Eduardo Colombo, desgraciadamente, fallecido este mes de marzo de 2018, un teórico y militante anarquista con grandes conocimientos en filosofía política, sociología y psicología, cuya obra realiza una aproximación a las fundamentales ideas de imaginario social y espacio público; frente a la apatía política y la desesperanza social de gran parte de la sociedad, como él insistía, se impone la necesidad de extender un imaginario colectivo revolucionario que reproduzca los rasgos de una sociedad verdaderamente libre.
Los hombres creen que llegará un día en que serán libres e iguales cuando hayan destruido los obstáculos que le impiden serlo, sin darse cuenta que sólo lo son mientras luchan para conseguirlo. Gustav Landauer

Recordaremos en primer lugar el concepto de "bloque imaginario" o "imaginario social", cuando se alude al funcionamiento de la sociedad sobre la base de una serie de ideas y valores que se organizan como una especie de "campo de fuerza" que atrae y orienta los diversos contenidos de todo un universo de representaciones (expresado en instituciones, ideologías, mitos o formas sociales); cuando se consolida ese universo, supone una evidente limitación para el pensamiento y la acción. El imaginario social, no obstante, posee también una carga creadora basada en la realidad que vive el ser humano, no en fantasías o ilusiones. El bloque imaginario triunfante después de la caída del bloque soviético se basó primordialmente en que las únicas posibilidades reales eran ya la democracia representativa, el liberalismo y la economía de libre mercado.

Eduardo Colombo considera que existe en la sociedad un imaginario revolucionario (es decir, verdaderamente progresista), aunque no de una manera unívoca, al igual que también se producen los imaginarios conservador y reformista. Resulta francamente difícil tener una opinión sobre el comportamiento humano, y sobre las instituciones y la historia, desde un punto de vista independiente de nuestros propios valores, deseos y prejuicios; no obstante, es el peso de los argumentos, un juicio sólido y el conocimiento lo que nos permite acercarnos a una comprensión razonable del mundo en que vivimos. Así, no hay posición más sumisa, ni mayor obstáculo al "libre examen", que la que se pliega al pensamiento establecido y a los consecuentes paradigmas sociales y políticos; insistiremos una vez más, al igual que hace Colombo, que el ejercicio de la razón es tributario de un pensamiento verdaderamente crítico.

lunes, 10 de abril de 2023

La moral en el pensamiento anarquista

Vamos a repasar en el siguiente texto la visión moral, y las consecuentes propuestas éticas, que han propuesto los grandes pensadores ácratas; junto a ellos, algún autor no explícitamente anarquista, pero reivindicado por la tradición libertaria. Si el desarrollo moderno de la política ha tratado de desvincular radicalmente la ética de la política, encontramos en el anarquismo propuestas abiertamente diferentes, muy necesarias en el mundo que vivimos en la actualidad.

Godwin realiza un loable intento de conjugar el principio de moralidad con el principio de utilidad. El utilitarismo en este autor puede entenderse como cierto determinismo ético, según el cual el deber sería la mejor aplicación posible de las habilidades de la persona en cada situación y momento determinados; en el caso del principio de moralidad, Godwin se refiere a la existencia de una disposición virtuosa en la realización de las acciones, la cual se explica por el permanente proceso de formación e información del individuo acerca de las causas, modos y consecuencias de los actos que lleva a cabo. En definitiva, en Godwin existe un esfuerzo por conjugar el iusnaturalismo (el derecho natural) con el principio utilitario, algo muy propio del mundo anglosajón de su tiempo; no obstante, lo original en Godwin es la influencia que recoge de la filosofía francesa, lo que le supone adoptar un optimismo antropológico con planteamiento crítico, algo que en última instancia le conducirá hacia el determinismo social y a renunciar prácticamente al derecho natural. El siguiente texto de su Justicia política nos da una idea de la visión moral de este autor: "Ningún hombre tiene otro derecho que la virtud de decir la verdad y sólo la verdad. No hay estrictamente hablando, sino exigencias de apoyar a los demás bajo una tónica de reciprocidad. Muchas cosas tenidas comúnmente como derechos, como la libertad de convivencia o expresión, son, más que un derecho de los hombres, elementos esenciales para el logro de la verdadera moral comunitaria"1.

domingo, 19 de marzo de 2023

La ética y su concreción humana en el anarquismo

Ética deriva de una palabra griega que significa costumbre, y es por eso que con frecuencia se ha definido dicho concepto como "doctrina de las costumbres". Aristóteles consideraba que las virtudes éticas son aquellas que se desenvuelven en la práctica (en la vida social, relativas a la justicia, el valor, la amistad, etc.), diferenciadas de las virtudes propiamente intelectuales, que se denominan dianoéticas (todo aquello que tiene que ver con la inteligencia o la razón, como son la sabiduría o la prudencia).

En la evolución posterior de la ética, llegará a identificarse cada vez más con la moral, por lo que hay que hablar de una ciencia que se ocupa de los objetos morales. No obstante, es complicado diferenciar entre la ética, entendida como los sistemas morales, y el conjunto de normas y actitudes de tipo moral propio de una determinada sociedad o de un periodo histórico. Es por eso que los que se han ocupado de la historia de la ética, es frecuente que se limiten a un uso filosófico del concepto, es decir, examinado en sus fundamentos para encontrar una base racional de las ideas o de las normas. Antes de Aristóteles, donde se coloca el punto de partida de la ética, ya existen reflexiones en los filósofos presocráticos en las que se preguntan las razones por las que los hombres se comportan de cierta manera. Sócrates podría ser el fundador de una reflexión ética autónoma, aunque se suele considerar que la misma no hubiera sido posible sin el sistema de ideas morales en el que vivía el filósofo y, de forma importante, sin las cuestiones lanzadas acerca de ellas por los sofistas (recordemos que con ellos nace la oposición entre lo que es por naturaleza y lo que es por mera convención).

viernes, 28 de octubre de 2022

Socialismo e individualismo en Oscar Wilde

Que Oscar Wilde es un gran escritor no creo que lo dude nadie, pero que no es tan conocido su pensamiento tan cercano al anarquismo parece también un hecho. En su texto El alma del hombre bajo el socialismo comienza realizando una declaración de intenciones en contra de la explotación del trabajo ajeno ("esa sórdida necesidad de vivir para los demás", lo expresa Wilde con retórica propia). Pero el atrevimiento del irlandés va más allá, y resulta de plena actualidad su análisis, denunciando una sociedad en la que no solo se permite la pobreza, sino que se la mantiene viva con supuestos actos filantrópicos e incluso progresistas.

Dicha actitud, según Wilde, y como ejemplo emplea al propietario de esclavos que los trata con amabilidad, impide la reconstrucción de la sociedad de tal manera que la pobreza resulte imposible. No se anda con chiquitas el socialista Wilde y denuncia la institución de la propiedad privada, la misma que engendra numerosos males y pretende luego su atenuación. Resulta nítido que Wilde quiere reemplazar la propiedad privada por riqueza pública y la competencia por cooperación. Por otro lado, el socialismo según Wilde conducirá también al individualismo. Si la sociedad permite la base y el entorno apropiados para el desarrollo de todos los seres humanos, todavía será necesario el individualismo. Wilde profetiza, junto a los primeros anarquistas, que un socialismo autoritario, un gobierno que se arrogue el poder económico junto al político, conducirá a un estado aún peor. La sociedad capitalista y la propiedad privada solo permite a algunos hombres realizarse, mientras muchos otros llevan la pesada carga de de la dependencia de los demás y solo pueden recoger algunas migajas de prosperidad. Esta situación es la que impide a los desposeídos ser conscientes del parálisis y envilecimiento que sufren, incluso de su propio sufrimiento para terminar acatando unas leyes que permiten la desigualdad. La solución no pasa por la tiranía económica que supondría el socialismo autoritario, sería esclavizar al conjunto de la sociedad (en lugar de a una parte), y Wilde señala lo importante de desterrar toda coacción y violencia en la sociedad. Únicamente en la asociación voluntaria podrá el hombre realizarse adecuadamente a nivel individual.

sábado, 30 de julio de 2022

Sobre el determinismo social

Bakunin, un pensador brillante, pero seguramente contradictorio en algunos aspectos, habla en ocasiones de cierto "determinismo social"; hay que matizar que no de forma absoluta, ciertas personas poseen la fuerza e independencia de escapar al pensamiento establecido.

Algunos autores, como es el caso de Mario Bunge, defienden que toda tabla de valores y todo código de conducta surgen, se desarrollan y, eventualmente, desaparecen junto a la sociedad en los que se han creado. Podemos decir que el determinismo social es relativista, mientras que el biológico o psicológico serían absolutistas; cada sociedad adopta los valores y las normas que necesita. Tal vez haya personas que rechacen la idea de estar socialmente determinado en aras de la libertad humana, y sin embargo resulta aún más odiosa la de un "determinismo biológico", algo que es mucho más antiguo (y anticuado, si atendemos a ciertas disciplinas). Si substituimos a Dios por la biología, entenderemos que nuestro destino esté igualmente escrito gracias a los genes, por lo que poco podemos ganar a favor de la libertad.

domingo, 15 de mayo de 2022

La noción de anomia y el anarquismo

Anomia significa, etimológicamente, ausencia de ley. Anómico tiene el sentido de "alegal", y no hay que confundirlo con algo "ilegal" (contrario a la ley). Parece ser que la palabra "anomia" (o "anomía", como aparece en algunas ocasiones) se forma por analogía con otras en las que interviene la misma formación originaria del griego: "autonomía" (ley propia), "heteronomía" (ley ajena), "teonomía" (ley divina), "eleuteronomía" (ley de la libertad)...

André Ladande considera dos usos del término "anomia": uno procedente de Guyau, en su Esbozo de una moral sin obligación ni sanción, según el cual vendría a ser la "ausencia de ley fija" y se distancia del concepto kantiano de autonomía; en otro sentido, procedente de Durkheim (uno de los padres de la sociología moderna, junto a Weber y Marx), sería anomia un estado de "desarreglo" y de falta de coordinación. El mismo Durkheim considera en su obra el "trabajo anómico" como una de las formas de la división de trabajo anormal y el "suicido anómico" resultaría de una falta de organización.