martes, 25 de octubre de 2011

La filosofía Charvaka

La filosofía Lokayata o Carvaka (en otros sitios, como en el Diccionario de filosofía, de Ferrater Mora, se la denomina Charvaka) equivale a lo que hoy entendemos como materialismo. Para los que pretendan tener una lectura exclusivamente occidental del pensamiento filosófico (y del librepensamiento), hay que recordar que en el siglo VI a.c. surge en la India esta corriente que desafía la dominante interpretación religiosa de la vida y que tendrá seguidores durante un milenio. Los estudiosos consideran los siguientes postulados en la filosofía Charvaka: 1.- la literatura sagrada debe rechazarse como falsa; 2.- no existe ninguna deidad o algo sobrenatural; 3.- No existe ningún alma inmortal, y nada existe tras la muerte el cuerpo; 4.- el Karma es inoperante y una ilusión; 5.- todo se deriva de elementos materiales; 6.- los elementos materiales poseen una fuerza inmanente; 7.- la inteligencia se deriva de estos elementos; 8.- sólo la percepción directa produce conocimiento verdadero; 9.- los preceptos religiosos y la clase sacerdotal son inútiles; 10.- el objetivo de la vida es obtener la máxima cantidad de placer.

Como puede comprobarse, se trata de una filosofía materialista (o naturalista) equivalente al ateísmo moderno occidental. Epistemológicamente, se apoya en lo empírico: "sólo existe lo perceptible"; esta percepción puede ser de dos tipos: externa, cuando se produce a través de los cinco sentidos, o interna, cuando es resultado del sentido interno o mente. Naturalmente, y como en el caso de cualquier otra filosofía, no pueden tomarse literalmente todos sus preceptos, ya que considera, por ejemplo, que la realidad está compuesta solo de cuatro elementos (tierra, aire, fuego y agua) negándose cualquier otro que no resulte perceptible. Lo importante es que la actitud resultante del Charvaka equivale al ateísmo, por su materialismo e irreligiosidad, por su negación de que el mundo sea algo creado y dirigido por un ser sobrenatural. Algo que será de pleno agrado para un pensamiento moderno, es considerar que la conciencia surge de una combinación de elementos del cuerpo y, al igual que él, acabará desapareciendo. En cuanto al concepto del alma, no es más que otro nombre para el cuerpo solo distinguible por el rasgo de la inteligencia. Mientras en Europa se imponía la intolerancia y el fanatismo religioso, el Charvaka denunciaba el fraude del pensamiento religioso y de la clase sacerdotal (desmontando así todo un sistema ético y social) siglos antes de que lo hiciera el pensamiento occidental moderno.

Recordaremos que una de las cuestiones fundamentales del pensamiento religioso es la creencia en el alma como ente incorpóreo separado del cuerpo, algo que aparece ya en entredicho en la filosofía Charvaka. Precisamente, si algún punto en común poseía este pensamiento con el budismo (rechazo de los sacrificios y de la castas, por ejemplo), divergía claramente en esta cuestión al negar la idea de un alma sustancial y de su transmigración. Tal cosa, se realizaba gracias al escepticismo, la observación y el rigor en los interrogantes; de tal manera, por ejemplo, que se considera la conciencia inherente a un solo cuerpo y se considera absurda la transferencia a otro cuerpo (como ocurre también en la anamnesis platónica, si hablamos también de la tradición occidental). Lo que se deriva del Charvaka, a nivel ético, es una filosofía hedonista, contraria al ascetismo religioso y que trata de evitar todo sufrimiento. Se apuesta, en definitiva, por desarrollar la vida al máximo, actitud que considera propia de la persona sabia, con todos los medios que tenga a su alcance. Por lo tanto, y esto es especialmente interesante, hablamos de una filosofía tan hedonista como práctica, que afecta a todos los ámbitos de la vida. Cuando la revolución sexual parece una cosa moderna de hace escasas décadas, hay que recordar la lúcida e hilarante respuesta que da un maestro Charvaka a su discípulo a propósito de la pregunta sobre por qué hay quien se mortifica y abraza el ascetismo religioso: "Esos estúpidos son engañados por los mentirosos Sastras y alimentados por las seducciones de la esperanza. ¿Pero pueden la mendicidad, el ayuno, la penitencia, la exposición al sol ardiente que depaupera el cuerpo, compararse con los arrebatadores abrazos de las mujeres de ojos grandes, cuyos prominentes pechos son apretados por nuestros abrazos?".

La filosofía Charvaka desapareció (al menos, sus seguidores), sin que se sepa muy bien por qué, aunque habría que tener en cuenta en ello que fue incansablemente denunciada por otras doctrinas hindúes por su firme oposición a la autoridad religiosa, junto a su inequívoco ateísmo. A ello se une el hecho de que hay que ser realista, y recordar que resulta difícil predicar el hedonismo cuando tantas personas están sumidas en la necesidad y el sufrimiento, caldo de cultivo apropiado para todo tipo de creencias sobrenaturales. Por otra parte, no hay que tomar el fin del seguimiento Charvaka como un fracaso, ya que hay que tener en cuenta que siempre será más dificultoso apostar por corrientes de pensamiento que requieran individuos más conscientes y que pretendan desarrollar la vida al máximo mediante un mayor esfuerzo vital e intelectual.

4 comentarios:

walo dijo...

exelente pensamiento me sumo a la filosofia....soy ateo y me da gusto saber que en medio de las filosofias orientales teistas habian grandes pensadores como charvaka y una corriente en torno al librepensamiento.

essostre dijo...

Lo que no comparto es que el único fin de la existencia sea incrementar el placer. Salvo que incluyamos los placeres menos físicos pero también importantes, como el placer del conocimiento, de la amistad, de hacer algo útil por los demás, de sentirse parte de un universo más grande que nuestro entendimiento. Yo creo que la realidad es lo suficientemente sobrecogedora y que por sí mismas ya cubre todas mis necesidades espirituales. Reniego del más allá y de los dioses por que me parecen una forma de ceguera ante la maravilla de lo cotidiano y lo infinito que nos queda por conocer.

Anónimo dijo...

(Parte uno).
Muy respetable escritor del blog.
Me gustaría hacerle ciertas correcciones, con el mejor de los objetivos: que usted pueda volverse más serio al tratar la Historia de las Filosofías, e intente ser más profesional en sus investigaciones, no confundiendo "lo que se constata" con "lo que interpreto de lo que se constata" (o en el peor de los casos: "lo que me gustaría que diga aquello que encontré").
La intención que usted tiene de visibilizar esta corriente filosófica sobre la que usted escribe es absolutamente noble (de hecho, la comparto). Pero tengo que manifestar, dados mis estudios sobre las filosofías de oriente, que usted está incurriendo en variados errores epistemológicos, y agrega elementos de la modernidad positivista a la filosofía de Cārvāka.
Déjeme decirle que cuando uno trabaja con fuentes de filosofías antiguas, en donde las fuentes son escasas, e indirectas (como el caso de Cārvāka), uno no puede valerse de las omisiones (en relación a ciertos temas) que vemos en la filosofía de Cārvāka (por el hecho de que no poseemos suficientes fuentes) para completar esos "espacios vacíos" con ideas de la modernidad, del positivismo, o del ateísmo occidental.

Capi Vidal dijo...

Hola, "Anónimo".

He publicado ese primer mensaje suyo, pero solo haré el resto si es tan amable de mostrar su identidad y sus fuentes.

No se lo tome a mal, no dudo del peso de sus argumentaciones, que parecen más que serias, pero creo que es mejor así.

Las fuentes que utilicé para este testo fueron el "Diccionario de Filosofía", de Ferrater Mora, y "Ateísmo y religiosidad", de Puente Ojea.

Saludos.
Capi