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jueves, 27 de abril de 2017

Sylvain Maréchal, el antiautoritarismo ilustrado

Sylvain Maréchal es, sin duda, un precursor, no solo del socialismo utópico y del comunismo, también del anarquismo al ser un sorprendente opositor a toda forma de dominación; un brillante subversivo, radicalmente ateo y materialista, proveniente de la Ilustración

El anarquismo moderno, todavía, no existía y, sin embargo, a menudo podemos ver citado a Sylvain Maréchal como uno de los pocos (o el único) anarquista verdadero de la Revolución francesa. Lo que es seguro es que fue una de las influencias del antigubernamentalismo de William Godwin, el autor que coloca un puente hacia las ideas libertarias en la Modernidad. Precursor del socialismo, lo que hace que podamos etiquetar a Maréchal  de anarquista es su fuerte crítica, es cierto que a veces titubeante, a la autoridad. Este autor es fundamentalmente conocido por su participación en la fracasada Conjura de los Iguales de Babeuf, en 1796, cuyo manifiesto escribió, que pretendía instaurar una igualdad perfecta. El mismo Kropotkin, en su obra La Gran Revolución, lo menciona y considera que puede verse en él "una vaga aspiración" de lo que posteriormente se conocería como comunismo libertario. Por el contrario, Max Nettlau, en La anarquía a través de los tiempos, considera que puede observarse en este autor ya "un anarquismo muy claramente razonado", si bien, "en la forma velada de la vida feliz de una edad pastoral arcadiana". Más adelante, veremos el porqué de esta descripción. Hay que recordar, tal y como cita Nettlau, que Maréchal puso en su famoso manifiesto estas palabras: "desapareced, repulsivas diferencias entre gobernantes y gobernados"; como era de esperar, fueron desautorizadas por los dirigentes más autoritarios de la revolución. Hablamos, en suma, de un autor influyente, y citado en no pocas ocasiones, en el anarquismo decimonónico.

viernes, 20 de noviembre de 2015

Jean Meslier y su memoria contra la religión

Nos ocupamos en esta entrada de Jean Meslier y de su gran libro, que abre la colección de la editorial Laeotoli llamada "Los Ilustrados": Memoria contra la religión, tal vez la primera obra que puede ocuparse de un ateísmo con rasgos ya plenamente modernos y con ciertas aspiraciones libertarias.


Jean Meslier nació en Rethel (Champaña) en 1664 y, inexplicablemente dado lo que voy a pasar a explicar a continuación (solo descubierto tras su muerte), ejerció discretamente sus funciones como párroco en Etrépigny, en las Ardenas belgas, hasta el fin de sus días en 1729. Michael Onfray en su libro Tratado de ateología (Anagrama, 2006) menciona al "padre" Meslier como punto de partida de la verdadera historia del ateísmo; Meslier, después de haber ejercido como sacerdote católico durante décadas sin sospechas de falta de fe, como refiere Onfray, dejó una voluminosa obra de cerca de 3.500 páginas, Testamento. Memoria de pensamientos y sentimientos de Jean Meslier (1779), además de dos cartas, en las cuales arremete contra la Iglesia, la religión, Jesús, Dios, pero también contra la aristocracia, la monarquía, el Antiguo Régimen, denuncia con violencia inaudita la injusticia social, el pensamiento idealista, la moral cristiana del dolor, y profesando al mismo tiempo una especie de comunalismo anarquista, una filosofía materialista auténtica e inaugural y un ateísmo hedonista de sorprendente actualidad.

martes, 7 de mayo de 2013

La filosofía liberadora de d'Holbach

Paul Henri d'Holbach (1725-1789), Barón de Holbach, fue un autor radical cuyos únicos dioses parece que fueron la ciencia, la naturaleza y la razón; a lo largo de su vida y obra, puede verse que su gran enemigo fueron los prejuicios de todo tipo: religiosos, sociales, éticos y políticos. Se trata de un filósofo que aboga por el naturalismo y el materialismo; la única realidad sería la materia, organizada en la naturaleza y sin que intervenga en su movimiento ninguna causa sobrenatural. Por lo tanto, la materia se explica por sí misma y no hay que buscar nada tras ella; por supuesto, se niega la providencia y toda causa primera, d'Holbach combate tanto el teísmo como el deísmo y abraza un ateísmo sin ambages. En la naturaleza no existe ninguna finalidad ni tampoco está dotada de inteligencia alguna; si hablamos de una naturaleza inteligible y racional es porque puede ser comprendida por el hombre. El ser humano sería parte de la naturaleza y puede conocerla de forma óptima gracias, no solo a la razón especulativa, también a las impresiones sensibles causadas por el movimiento de la materia.

La filosofía de d'Holbach no puede entenderse sin que vinculemos el conocimiento de la naturaleza, la materia y el movimiento a la completa liberación del temor a los dioses y a la clase sacerdotal, así como a los reyes y toda suerte de tiranos. Puede decirse que hablamos de una moral fundada en el conocimiento de la naturaleza; d'Holbach considera que no hay distinción entre lo físico y lo moral, por lo que tanto el odio como el amor pueden se concebidos como formas de movimiento análogos a la repulsión y la atracción. El objetivo final de esta visión filosófica es la liberación del temor y la superstición en el ser humano de todos los fantasmas que le han perseguido a lo largo de la historia; el individuo no puede lograr esa emancipación de manera aislada, sino que es el conjunto de la sociedad el que debe ser persuadido para alcanzar un nivel óptimo de justicia, paz y bondad.

La editorial Laetoli, en su impagable colección Los Ilustrados, nos ofrece cuatro obras de este autor. El libro Sistema de la naturaleza, probablemente el más importante de su autor, impreso a finales de 1769, provocó poco después una gran pasión por su lectura y una enorme persecución policial y sacerdotal; a pesar de la prohibición por parte de la Iglesia, las ediciones se sucedieron una detrás de la otra. El cristianismo al descubierto, también publicado de forma anónima, en 1761, se convertiría en uno de los libros más leídos y buscados en aquel siglo; se trata, sin olvidar a Meslier y su Memoria contra la religión (que también puede encontrarse en esta colección), de uno de los primeros manifiestos radicales y abiertamente ateos de la historia; nos muestra la imposibilidad de la existencia de Dios y las contradicciones inaceptables de la doctrina cristiana y de las sagradas escrituras. Cartas a Eugenia está dirigida a una mujer que decide retirarse del mundo por motivos religiosos; por supuesto, d'Holbach decide, en lugar de aconsejarle la sumisión y la profundización en su fe, tratar de fomentar en ella la autonomía moral e intelectual base de toda emancipación. La religión provoca la desgracia personal y social, pero la solución puede encontrarse en la liberación del temor gracias a la razón. En Etocracia, alude en su título a un gobierno fundado en la moral y observamos que muchos de sus postulados filosóficos, vitales y políticos (democracia radical, igualdad, libertad individual, laicismo…) resultan de una innegable actualidad.

La pasión atea de d'Holbach es sorprendente, convirtiendo en trizas las visiones religiosas melifluas de Rousseau, Voltaire o Diderot. En su obra, tal y como afirma Michel Onfray, "podemos diferenciar fácilmente tres momentos teóricos con su temática propia: la deconstrucción del cristianismo, la elaboración de un materialismo sensualista y ateo, y la propuesta de una política eudemonista y utilitarista. El conjunto constituye el programa más vasto posible de una filosofía de las Luces digna de tal nombre o, dicho en otros términos, del combate contra las supersticiones religiosas, filosóficas, idealistas, espiritualistas y metafísicas". Con seguridad, no se ha prestado a este autor la atención debida, en comparación con otros supuestos gigantes intelectuales de su tiempo, por lo que es el momento de revisar sus muy valientes y oxigenantes planteamientos liberadores.

viernes, 29 de marzo de 2013

Diccionario de ateos

Sylvain Maréchal (1750-1803) fue un periodista, ensayista, filósofo, poeta y activista en una época tumultuosa marcada por la Revolución francesa; se le ha considerado un precursor del socialismo y del anarquismo, como hombre ilustrado fue crítico con el absolutismo y partidario de un socialismo agrario donde existiese la comunidad de bienes. Lector ávido, de obras de Rousseau, Voltaire, Helvétius o Diderot, frecuentó a autores deístas y ateos. Su participación en la llamada Conspiración de los Iguales, promovida por Babeuf, que pretendía una igualdad real en la sociedad y no el mero formalismo que suponía la Declaración de los derechos del Hombre y el Ciudadano de 1789, le acabará convirtiendo en una inspiración para el posterior socialismo utópico; Maréchal expresó los deseos de una auténtica revolución social en el Manifeste des Égaux (Manifiesto de los Iguales), que se ha visto como toda una declaración libertaria, escrito en 1796.

Maréchal era un feroz ateo militante, un brillante subversivo proveniente del Siglo de las Luces, que sufrió persecución y cárcel por una obra en la que negaba a Dios y parodiaba la religión. Después del fracaso de la conjura, se volcará Maréchal en el ateísmo, uno de sus intereses fundamentales; será el fundador de la Sociedad de Hombres sin Dios, y se esforzará en crear un diccionario que recoja la reivindicación de la postura atea por parte de autores clásicos y modernos: Dictionnaire des Athées anciens et modernes (1800). La editorial Laetoli edita ahora esta obra con el titulo de Diccionario de ateos, una auténtica joya que he de confesar no conocer hasta hace pocos días. Una labor magnífica la que está haciendo esta editorial dando a conocer a un pensador tristemente desaparecido de la circulación intelectual contemporánea; Laetoli ya publicó hace pocos años la también excepcional Memoria contra la religión, de Meslier. La obra de Maréchal recoge un repertorio impresionantes de citas, que no solo niegan la existencia divina, sino que cuestionan los dogmas en general; se esfuerza el autor en mostrar la superioridad teórica y moral del ateísmo, logrando una obra sobresaliente de una actualidad innegable.

Tal y como se dice en el prólogo, la obra de Maréchal trasciende la simple opción filosófica del ateísmo y apuesta por una amplia utopía social capaz de englobar todos los ámbitos de la existencia humana. Como brillante filósofo social, Maréchal no se limita a una decisión ética individual y crea un gran arma literaria para combatir un mundo jerarquizado, opresivo y alienante. Diccionario de ateos es todo un instrumento de emancipación intelectual y moral, que este autor legó a la posteridad.