lunes, 23 de abril de 2012

Nacionalismo y cultura

Esta obra de Rudolf Rocker debería haber aparecido, en Berlín, en otoño de 1933. No es necesario explicar qué gran catástrofe impidió que viera la luz, el nazismo puso punto final a todo discusión libre de los problemas sociales. Precisamente, Rocker trata en el libro del totalitarismo estatal, del peligro de que la maquinaria política absorba toda expresión de la vida intelectual y social. El desarrollo económico y estatal de principios de siglo XX, con la gran guerra mundial y sus terribles consecuencias, suponen para Rocker la aceleración de ese proceso de anestesia y devastación del sentimiento social. Las mismas fuerzas que liberaron Europa del absolutismo, abriendo nuevos caminos para el progreso social, se acabarían debilitando enormemente. Si el liberalismo de los primeros tiempos pudo representar una rebelión contra la tiranía de una soberanía intolerable, que no respetaba los derechos humanos y trataba al pueblo como un rebaño, la historia demostraría que el progreso no es lineal y se despertaría una reacción concretada en el Estado nacional, aspirante a absorber todo campo de la actividad humana. Si la teología consideraba que Dios lo era todo y el hombre nada, ahora sería la nación la que ocupa ese lugar supremo y el ciudadano no representa gran cosa. Rocker denuncia los intereses de las clases privilegiadas, que se encuentran detrás de la "voluntad nacional" al igual que en su tiempo lo estuvieran tras la llamada "voluntad divina". Nacionalismo y cultura se ocupa de analizar en profundidad el camino que tuvo ese desarrollo del moderno Estado nacionalista y en desvelar sus orígenes, con el propósito de encontrar las relaciones con la cultura y con otros ámbitos humanos.

Rocker empieza a pensar en la elaboración de esta obra antes de la Primera Guerra Mundial, encontrando su expresión en diversas conferencias y artículos periodísticos. Desgraciadamente, su internamiento durante cuatro años en un campo de concentración en Inglaterra, como ciudadano alemán durante la guerra, interrumpió el trabajo; otras labores le impidieron acabar el trabajo hasta poco antes de la ascensión de Hitler al poder. El desarrollo nacionalsocialista le hizo buscar refugio en el extranjero y solo pudo llevarse consigo un manuscrito de la obra. Fue gracias a una gira de conferencias por Estados Unidos que entró en contacto con viejos y nuevos amigos que se interesaron por la obra; finalmente, se organizaron grupos especiales en diversas ciudades norteamericanos que hicieron posible la traducción del libro al inglés. Nacionalismo y cultura, que puede considerarse la obra más importante de Rocker, se publicó finalmente en Nueva York en 1936. Su importancia sociológica trasciende la filiación ácrata de su autor, aunque contenga una feroz crítica a la religión, la política y el nacionalismo desde un punto de vista libertario. Su tesis central es que nacionalismo y cultura son dos fuerzas antitéticas que se encuentran en permanente oposición; mientra se desarrolla una, se debilita la otra. Del mismo modo, Rocker analiza exhaustivamente el poder, el cual también se alimentaría del empobrecimiento cultural; para Rocker, distanciándose en parte del análisis marxista y señalando la imposibilidad de analizar la historía con métodos científicos, la "voluntad de poder" sería un fuerte factor en el desarrollo de la humanidad.

El poder, concretado en la modernidad en los grandes Estados nacionales europeos, aplastan los vínculos federativos surgidos de la vida social de los pueblos mediante la intervención violenta y la centralización de las atribuciones. Es cierto que Rocker se ocupa, principalmente, de la crítica al Estado, y muy especialmente del horror totalitario que se estaba produciendo en aquellos tiempos, pero también se refiere al moderno capitalismo y a otras manifestaciones, como es el arte contemporáneo, apostando por un socialismo libertario de carácter humanista. El absolutismo, desterrado en Europa de la política gracias a la Revolución francesa, buscará ser eliminado también de la economía por movimientos sociales que irán más allá de los objetivos del liberalismo y de la búsqueda de la democracia. Desgraciadamente, la única alternativa a la democracia liberal y al capitalismo pareció ser un socialismo estatal que recogió en gran medida los temores de Rocker. Es por eso que es tan importante esta obra, que recuerda la importancia de la tradición liberal, pero que recuerda que el proceso liberador se extiende a otros campos, por lo que es necesario profundizar en lo social. Recordaremos una vez más la concepción de Rocker del anarquismo, plenamente asumible: la gran síntesis entre liberalismo y socialismo. El autor alemán no conocería la posterior globalización capitalista, y el mundo actual es muy diferente en muchos aspectos, pero su monumental y compleja obra es una lectura obligada para buscar una conexión histórica con las soluciones actuales a los problemas sociales.

En este enlace, podéis encontrar la obra.
(Quiero iniciar una sección de bibliografía comentada en acracia.org, y ésta será la primera de ellas)

1 comentario:

Rakim Calderón Bernal dijo...

Debo releer esa obra porque la crítica que se hace del materialismo històrico es bastante reducida. En el sentido de por lo que queremos entender por económico. Y también en el sentido de equiparar toda ciencia, por ejemplo, con la física como si no existieran diversos tipos de ciencia que estudian diversos fenomenos. Y como si toda ciencia tuviera que utilizar los mismos metodos. Por otro lado, Es que no hay relación alguna entre la teoría nitzcheniana/foucalutiana del poder, con la teoría de la lucha de clases?