martes, 28 de octubre de 2014

El socialismo de Bakunin

Como continuación de la entrada anterior, donde insistimos en el componente social del anarquismo, dedicamos esta a un pensador fundamental: Bakunin; en los últimos años de su vida, su pensamiento madura a una concepción federalista y autogestionaria, principios incuestionables del anarquismo posterior, algo que dividirá inevitablemente el movimiento socialista entre autoritarios y antiautoritarios.

Para este gran pensador, la sociedad debería adoptar un sistema socialista o, de lo contrario, dominarían los privilegios y la injusticia. Como es sabido, el socialismo de Bakunin no supone "poder político" alguno, sino "la organización de las fuerzas productoras" gracias a confederaciones1. Se aboga, claro está, por una completa igualdad política, económica y social.
Hablamos, obviamente, de un socialismo sin Estado: el anarquismo. Bakunin se fija en la Revolución francesa, la cual debería haber traído la completa igualdad de los hombres, así como la libertad y la humanidad. Así, aquel gran evento supuso la conciencia de que la primera condición para la emancipación real del pueblo era un cambio radical en su situación económica. Para que no se dé lugar a equívocos, el ruso cita a Aristóteles, que recordó que el ser humano, para ser libre y humanizarse, debería estar liberado de las preocupaciones materiales de la vida diaria. El socialismo que propone Bakunin es sinónimo de una justicia fundada en la conciencia de cada persona y que puede ser expresada en una sola palabra: equidad. Esta justicia es el garante de la emancipación económica y social del pueblo, al igual que de su libertad política2 . Bakunin, hablando de la primera mitad del siglo XIX, realiza una distinción entre un socialismo revolucionario, representado por Cabet y Blanc, y un socialismo doctrinario, que tendría en Saint-Simon y Fourier a los dos autores más eminentes. Todos ellos, no obstante, acabaron cediendo al autoritarismo y acabaron confiando la vía socialista a la regulación; para Bakunin, solo hubo una excepción: Proudhon. El socialismo de Bakunin bebe de forma evidente de Proudhon, se basa en la libertad, individual y colectiva, y confía en la acción espontánea de las masas libremente asociadas; la única ley que debía seguirse sería la de las ciencias sociales, una vez liberadas de la regulación gubernamental y de la protección estatal3 .

Cada ser humano debería tener los medios materiales y morales para desarrollar su humanidad, por lo que la sociedad debe organizarse de tal modo que ello sea posible; la explotación debe ser imposible en ella y la riqueza social, producida únicamente por el trabajo colectivo, debe ser disfrutada por cada individuo en la medida de la contribución que haga a la creación de esa riqueza. Bakunin rechaza, en nombre de la libertad de individuos libremente asociados, toda vía estatal del socialismo. Uno de las cuestiones en las que insistirá este pensador, para lograr la igualdad económica, será en abolir el derecho de herencia; la desigualdad económica, política y social no está fundada en la naturaleza, sino en la creación humana de las clases, la cual incide en el desarrollo y en la formación de las mentes.
"Convencidos de que la realización seria de la libertad, la justicia, y la paz será imposible mientras que la mayoría de la población se halle desposeída de las elementales necesidades, mientras esten privados de la educación y condenados a la insignificancia y a la esclavitud política y social -de hecho, si no por la ley, por la pobreza así como por la necesidad de trabajar sin descanso u ocio, produciendo toda la riqueza de la que el mundo ahora está orgulloso, y recibiendo a cambio sólo una pequeña parte de la torta, la que apenas basta para asegurar su sustento para al día siguiente;
"Convencidos de que para las masas del pueblo, terriblemente maltratadas durante siglos, el problema del pan es el problema de la emancipación mental, de la libertad y la humanidad;
"Convencidos de que libertad sin Socialismo es privilegio e injusticia y que Socialismo sin libertad es esclavitud y brutalidad;
"La Liga [para la Paz y la Libertad] con fuerza proclama la necesidad de una radical reconstrucción económica y social, que tenga como objetivo la emancipación de los trabajadores del yugo del capital y los terratenientes, una reconstrucción basada en la más estricta justicia - ni justicia jurídica ni teológica ni metafísica, sino justicia simplemente humana - basada en la ciencia positiva y en la libertad más amplia."4
Extracto del escrito de 1868, proposición razonada al Comité Central de la Liga de la Paz y de la Libertad, en Ginebra.
El socialismo anarquista propuesto por Bakunin pide la abolición del poder político, del Estado, ya que la división de clases también tiene su origen en él. Una vez abolido el Estado, ocupará su lugar una organización de las fuerzas productivas y los servicios económicos. La organización social no será ya de arriba abajo, como en el Estado, sino de abajo arriba libremente establecida por el pueblo: los gobiernos y parlamentos darán lugar a la federación de asociaciones libres compuestas por trabajadores agrícolas e industriales, a las comunas regionales y nacionales para, en un futuro más lejano, dar paso a la fraternidad universal de todos los seres humanos. La igualdad económica y social, y es algo que formará ya parte del anarquismo posterior, va estrechamente unida a la libertad; esta libertad no es la del individuo aislado, sino la construida de forma colectiva al formar una libre organización de asociaciones de productores en comunas.
Toda corriente socialista aboga por la colectivización de los medios de producción, pero lo que diferencia a los anarquistas, que Bakunin denomina también socialistas revolucionarios, es que ellos no creen en la organización del poder político, sino en la organización social de los trabajadores. En otras palabras, el anarquismo de Bakunin pone toda su confianza en la libertad para construir el socialismo; no es un concepto abstracto de la libertad, ya que existe también una fuerte confianza en que la ciencia y el conocimiento ayuden a las comunidades humanas a organizarse en federaciones según sus tendencias e intereses concretos tal y como ellos decidan, sin dirección ni tutela por parte de autoridad superior alguna.

Bakunin es el autor y revolucionario al que se asociaría definitivamente con el socialismo libertario o anarquismo. Irá más allá de Proudhon, ya que además de su fortaleza teórica, que hereda en parte del francés, conseguirá que el socialismo anarquista arraigue en el movimiento obrero y acabe difundiéndose por toda Europa. Su polémica con Marx, continuación también de la que el alemán tuvo con Proudhon, asentará dos principios indiscutibles en el socialismo antiautoritario: el federalismo y la abolición del Estado. No por conocida, no dejaremos de decir que la disputa entre estos gigantes del pensamiento acabaron fracturando de forma definitiva el movimiento socialista. El socialismo de Bakunin, después del conflicto, se fortalecerá en sus concepciones autogestionarias y federalistas; el movimiento obrero, organizado por los propios trabajadores, debe construir el socialismo en libertad.

Notas
1.- Diccionario de filosofía, José Ferrater Mora (Alianza, Madrid 1980).
2.- Escritos de filosofía política, Mijaíl A. Bakunin (Altaya, Barcelona 1994).
3.- La anarquía según Bakunin, edición de Sam Dolgoff, apuntes biográficos de James Guillaume (Tusquets, Barcelona 1977).
4.- Federalismo, socialismo y antiteologismo, Vol. 3 de las Obras de Bakunin (Ediciones Júcar, Gijón 1977).

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