Un filósofo como Foucault, durante el periodo en que
se está formando intelectualmente, se rebela contra las posiciones
filosóficas que dominaban en aquel tiempo; unas posiciones de las que
también se alimentará su propio pensamiento y que tienen el postulado
esencialista como base, según el cual existiría una determinada forma
del ser, fija e inmutable, por debajo de las diversas y circunstanciales
formas que puede adoptar el ser en un tiempo o a lo largo de la
historia.
Según esta visión, existiría un sujeto esencial tras las diversas modalidades históricas que adopta el sujeto. De la misma manera, existiría a su vez un deseo constitutivo por debajo de lo que le reprime, una verdad y una razón inalterables debajo de los diversos regímenes que ha habido en la historia, una naturaleza humana tras la diversidad cultural, social e histórica, y así sucesivamente.
Según esta visión, existiría un sujeto esencial tras las diversas modalidades históricas que adopta el sujeto. De la misma manera, existiría a su vez un deseo constitutivo por debajo de lo que le reprime, una verdad y una razón inalterables debajo de los diversos regímenes que ha habido en la historia, una naturaleza humana tras la diversidad cultural, social e histórica, y así sucesivamente.
