El inefable Mario Vargas Llosa, en la que era entonces su amplia tribuna en el diario El País de España, publica un artículo infame(1) a propósito del libro de Rafael Uzcátegui La rebeldía más allá de la izquierda(2). El prestigioso escritor, y disparatado analista político, aprovecha la obra y la figura de Uzcátegui, sociólogo, libertario y conocido defensor de los derechos humanos en Venezuela, para despacharse a gusto con el anarquismo queriendo vincularlo, cómo no, con la violencia. Escribir, sin ningún asomo de vergüenza, que los anarquistas recurrieron desde el principio a la bomba y al asesinato es, sencillamente, ser un ignorante o, me temo que es el caso, algo aún peor. Donde cae patéticamente el premio Nobel en el ridículo es al evidenciar su profundo desconocimiento de la acción directa anarquista, es decir, la búsqueda de una organización social en la que las personas puedan intervenir y decidir sobre los asuntos que les afectan, que Vargas quiere identificar patéticamente con alguna suerte de acción violenta.
Blog integrado por reflexiones sobre el anarquismo, o mejor dicho, los anarquismos y sobre toda forma de emancipación individual y colectiva
Mostrando entradas con la etiqueta Marxismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Marxismo. Mostrar todas las entradas
sábado, 13 de junio de 2026
domingo, 14 de diciembre de 2025
Marx y los anarquistas
El anarquismo, aunque tenga una extensa prehistoria, nace en la primera mitad del siglo XIX; por lo tanto, al igual que el marxismo, es consecuencia de la Revolución francesa, del triunfo de la burguesía, de la formación de la clase obrera y del desarrollo del capitalismo industrial. Por muchos precedentes que podamos señalar, no podemos hablar de anarquismo explícito antes de Proudhon; dejaremos para más adelante, la primera y significativa controversia que tuvo este autor con Marx.
Como primer hecho diferencial, evidente, con las ideas de Marx, hay que hablar de una concepción materialista y evolucionista de la historia y del universo mucho menos rígidas en el caso del anarquismo. Aunque los primeros anarquistas, como Bakunin y Kropotkin, sí poseen esa visión materialista y la vinculan con las ideas ácratas, importantes figuras posteriores vendrán a matizar la cuestión y negarán especialmente cualquier forma de determinismo en la historia y en la posible construcción de una sociedad libertaria. Es más, el acusado cientifismo que se da en las ideas marxistas, como fuente de conocimientos incontrovertibles, un paradigma que puede extenderse a la civilización occidental en el siglo XIX, es también objeto de crítica, especialmente en el anarquismo desarrollado en el siglo XX; podemos mencionar a dos figuras importantes, como ejemplo de dicha crítica, como son Malatesta y Landauer.
Como primer hecho diferencial, evidente, con las ideas de Marx, hay que hablar de una concepción materialista y evolucionista de la historia y del universo mucho menos rígidas en el caso del anarquismo. Aunque los primeros anarquistas, como Bakunin y Kropotkin, sí poseen esa visión materialista y la vinculan con las ideas ácratas, importantes figuras posteriores vendrán a matizar la cuestión y negarán especialmente cualquier forma de determinismo en la historia y en la posible construcción de una sociedad libertaria. Es más, el acusado cientifismo que se da en las ideas marxistas, como fuente de conocimientos incontrovertibles, un paradigma que puede extenderse a la civilización occidental en el siglo XIX, es también objeto de crítica, especialmente en el anarquismo desarrollado en el siglo XX; podemos mencionar a dos figuras importantes, como ejemplo de dicha crítica, como son Malatesta y Landauer.
domingo, 3 de agosto de 2025
Bertrand Russell y el marxismo
Bertrand Russell, seguramente ya en oposición al marxismo, consideraba que el socialismo no era una doctrina estricta y definible. Así, una aproximación al mismo consiste en el derecho a la propiedad colectiva de la tierra y del capital; naturalmente, esa propiedad puede aludir a un Estado o, en el caso de los anarquistas, a la propiedad en común por la libre asociación de hombre y mujeres sin la intervención de gobierno alguno. Como es sabido, y tal como Russell indica, existe gran diversidad de escuelas dentro del socialismo.
Para Russell, las aportaciones esenciales de Marx pueden reducirse a tres: la interpretación materialista de la historia, la ley de concentración del capital y la lucha de clases.
Para Russell, las aportaciones esenciales de Marx pueden reducirse a tres: la interpretación materialista de la historia, la ley de concentración del capital y la lucha de clases.
Según la interpretación materialista de la historia, los fenómenos de la sociedad tienen su origen en las condiciones materiales; éstas, según esta visión, están incorporadas a los sistemas económicos. En términos generales, para Marx la política, las leyes, la religión o la filosofía son expresiones del régimen económico de la sociedad en que se han producido. No hay que hablar de que el motivo económico sea consciente, sino de que las condiciones económicas forman el carácter y la opinión, constituyen la fuente principal de multitud de hechos aparentemente inconexos. El materialismo histórico observa dos revoluciones: la de la burguesía contra el feudalismo, del pasado, y la que vendrá, el proletariado contra la burguesía, que dará lugar al sistema socialista. Se trata de una interpretación inevitable de la historia que conducirá finalmente hacia lo bueno, el socialismo; los capitalistas son también víctimas, en la sociedad burguesa, de esa necesidad histórica hasta que la posesión privada de los medios de producción pasen a ser comunales.
domingo, 8 de diciembre de 2024
Kropotkin y la revolución bolchevique
Como
es sabido, Kropotkin fue geógrafo de profesión. Destacó, en ese
aspecto, por los descubrimientos efectuados en el curso de dos
expediciones en Siberia y Manchuria (1864), y en Finlandia y Suecia.
Como gran interesado en cuestiones políticas y sociales, con 25 años se
afilió en Suiza a la Primera Asociación Internacional de los
Trabajadores como defensora de los principios socialistas, aunque su
adhesión al anarquismo le obligó a finalmente abandonarla y acabaría
convirtiéndose en un gran filósofo, en un meticuloso investigador y en
uno de los pensadores libertarios más representativos. Nacido en 1842,
en el seno de uno noble y rica familia, pasó su infancia en Moscú y en
el campo. Si sus primeros años fueron los de un aristócrata, llegando a
ser paje del emperador, terminaría teniendo un vida agitada y
aventurera: fue oficial del ejército, estudiante revolucionario,
escritor sin recursos, explorador en tierras desconocidas, secretario de
sociedades científicas, revolucionario perseguido...domingo, 21 de abril de 2024
La conquista de la autonomía
Cornelius Castoriadis (1922-1997), que desempeñó en la Segunda Guerra Mundial un papel activo en la resistencia griega contra el Ejército alemán, quedará marcado por los acontecimientos posteriores al conflicto bélico: la Guerra Fría, el estalinismo, las guerras coloniales en Francia (Indochina, primero, y después Argelia), la desobediencia civil, las revueltas del 68… Si Castoriadis fue en sus inicios un marxista de pro, evolucionará hacia una crítica furibunda del mismo.
Puede afirmarse sin duda que Castoriadis tenía un conocimiento exhaustivo, tanto de la filosofía antigua, como del desarrollo del pensamiento en Occidente; era también un sociólogo con un profundo análisis de las sociedades capitalistas y burocráticas, que elaboró una nueva comprensión del hecho social, además de economista, psicoanalista, historiador, científico y politólogo. No se trata de un autor fácilmente encasillable a nivel académico, y lo explica en parte que tenía una edad madura cuando se adentra en los círculos intelectuales de carácter oficial. El pensamiento de Castoriadis, tal como dice Tomás Ibáñez en Contra la dominación, es complejo; Edgar Morin llegó a definirlo como un auténtico "titán del pensamiento".
Puede afirmarse sin duda que Castoriadis tenía un conocimiento exhaustivo, tanto de la filosofía antigua, como del desarrollo del pensamiento en Occidente; era también un sociólogo con un profundo análisis de las sociedades capitalistas y burocráticas, que elaboró una nueva comprensión del hecho social, además de economista, psicoanalista, historiador, científico y politólogo. No se trata de un autor fácilmente encasillable a nivel académico, y lo explica en parte que tenía una edad madura cuando se adentra en los círculos intelectuales de carácter oficial. El pensamiento de Castoriadis, tal como dice Tomás Ibáñez en Contra la dominación, es complejo; Edgar Morin llegó a definirlo como un auténtico "titán del pensamiento".
martes, 28 de noviembre de 2023
Pensamientos y prácticas radicalmente emancipadoras
Si las personas, como vemos actualmente en la realidad española, buscan constantemente refugio en viejas o nuevas formas de alienación, con servidumbres voluntarias y banderas de distinto pelaje, hay que insistir en un pensamiento antiautoritario, radicalmente emancipador, propiciador de lo mejor de lo que es capaz el ser humano en aras de una comunidad libre y solidaria.
Es muy posible que el poder, como sostenía Foucault, sea poliédrico, que se produzca, no solo en el Estado o en las empresas capitalistas, también en cualquier otro ámbito humano, incluso en lo que vemos a diario en el mismo entorno urbano. Desde que nació como una de las corrientes modernas más radicalmente emancipadoras, el anarquismo y los anarquistas se han esforzado por combatir ese poder entendido como cualquier forma de dominación. No es necesario, por supuesto, conocer los grandes libros anarquistas, o de teoría política en general, ya que ese rebelarse contra la autoridad coercitiva se produce, tantas veces, de forma instintiva. Desgraciadamente, de forma paralela a esa condición rebelde y libertaria, en el ser humano se da todo contrario y acaba sucumbiendo a la tentación alienadora de la servidumbre voluntaria. Por supuesto, como no creemos que existe ninguna naturaleza o esencia humana, no pensamos que una condición u otra sean totalmente deterministas, las personas son más bien producto de cierto ambiente cultural, de unas determinadas prácticas sociales, por lo que los anarquistas han hecho bien en instalar y renovar en todo lo posible ese pensamiento radicalmente emancipador de rebelión contra todo tipo de dominación.
Es muy posible que el poder, como sostenía Foucault, sea poliédrico, que se produzca, no solo en el Estado o en las empresas capitalistas, también en cualquier otro ámbito humano, incluso en lo que vemos a diario en el mismo entorno urbano. Desde que nació como una de las corrientes modernas más radicalmente emancipadoras, el anarquismo y los anarquistas se han esforzado por combatir ese poder entendido como cualquier forma de dominación. No es necesario, por supuesto, conocer los grandes libros anarquistas, o de teoría política en general, ya que ese rebelarse contra la autoridad coercitiva se produce, tantas veces, de forma instintiva. Desgraciadamente, de forma paralela a esa condición rebelde y libertaria, en el ser humano se da todo contrario y acaba sucumbiendo a la tentación alienadora de la servidumbre voluntaria. Por supuesto, como no creemos que existe ninguna naturaleza o esencia humana, no pensamos que una condición u otra sean totalmente deterministas, las personas son más bien producto de cierto ambiente cultural, de unas determinadas prácticas sociales, por lo que los anarquistas han hecho bien en instalar y renovar en todo lo posible ese pensamiento radicalmente emancipador de rebelión contra todo tipo de dominación.
domingo, 12 de noviembre de 2023
Rocker y la tradición socialista autoritaria
Ya Rudolf Rocker, en 1925, denunciaba esa distinción entre socialismo utópico, supuestamente todo el anterior a Marx, y socialismo científico, resultado de las ideas de Marx y Engels. Después de la consolidación del totalitarismo, fascista y comunista, Rocker no podía por menos de realizar una enorme crítica al socialismo autoritario con el título de "La influencia de las ideas absolutistas en el socialismo".
La supuesta "misión histórica del proletariado" solo podía ser ya puesta en entredicho; a una clase social, además de ser imposible establecer los límites para dicho concepto, no puede atribuírsele ciertas tareas históricas ni convertirla en representante de determinadas corrientes ideológicas. Como es lógico, pertenecer a un determinado estrato social no garantiza el pensamiento y la acción de los individuos. Se critica así desde el anarquismo el determinismo económico e histórico, cualquier tipo de proceso natural que se desarrolle al margen de la voluntad humana. Rocker se atreve incluso de acusar al marxismo de absolutista y de hacer un daño irreparable al socialismo al confiar en un desarrollo mecánico y prescindir de las premisas éticas. No puede más que reivindicar a Proudhon, entre los antiguos socialistas, ya que fue el que más insistió en negar una panacea universal que solucionara todos los problemas sociales; encontramos en el francés, aunque existan como es lógico aspectos de sus propuestas que hayan sido superados con el tiempo, una critica feroz a cualquier tendencia absolutista y a todo sistema cerrado. Es un legado incuestionable para el anarquismo, la negación de todo dogmatismo y sectarismo, y la confianza plena en la pluralidad social.
La supuesta "misión histórica del proletariado" solo podía ser ya puesta en entredicho; a una clase social, además de ser imposible establecer los límites para dicho concepto, no puede atribuírsele ciertas tareas históricas ni convertirla en representante de determinadas corrientes ideológicas. Como es lógico, pertenecer a un determinado estrato social no garantiza el pensamiento y la acción de los individuos. Se critica así desde el anarquismo el determinismo económico e histórico, cualquier tipo de proceso natural que se desarrolle al margen de la voluntad humana. Rocker se atreve incluso de acusar al marxismo de absolutista y de hacer un daño irreparable al socialismo al confiar en un desarrollo mecánico y prescindir de las premisas éticas. No puede más que reivindicar a Proudhon, entre los antiguos socialistas, ya que fue el que más insistió en negar una panacea universal que solucionara todos los problemas sociales; encontramos en el francés, aunque existan como es lógico aspectos de sus propuestas que hayan sido superados con el tiempo, una critica feroz a cualquier tendencia absolutista y a todo sistema cerrado. Es un legado incuestionable para el anarquismo, la negación de todo dogmatismo y sectarismo, y la confianza plena en la pluralidad social.
domingo, 3 de septiembre de 2023
La revolución rusa y los anarquistas
Es
ya un lugar común decir que la historia la escriben los vencedores. En
el caso de la Revolución rusa, del que este año 2017 se cumple un centenario, durante mucho tiempo se nos contó de
manera simplista que un grupo de revolucionarios, comandados por Lenin,
tomó el Palacio de Invierno para dar lugar al primer gran régimen
socialista. Ahora, con otro tipo de historiografía oficial dominante,
difícilmente se va a dar protagonismo en la historia a las masas y la
defensa de sus organizaciones autónomas frente al poder.
Mencionamos tres libros impagables que nos introducen en la Revolución rusa, el gran paradigma de la praxis marxista, desde el punto de vista de la autonomía del pueblo, no de ninguna élite, y aportando un análisis antiautoritario: Historia del movimiento Majnovista, de Piotr Archinov, La revolución desconocida, de Volin, y El mito bolchevique, de Alexander Berkman. En el caso de la obra de Volin, se repasa de manera sucinta la historia de Rusia a partir de 1825, año del fracasado motín de los decembristas (en donde el poeta Pushkin fue un simpatizante), para detenerse luego en 1905 y, por supuesto, en la revolución de 1917; finalmente, el aplastamiento de todo intento verdaderamente revolucionario por parte de los bolcheviques en 1921. Volin narra los acontecimientos utilizando como fuente testigos directos y se arroja así luz sobre hechos oscuros o interesadamente tergiversados por historiadores afines al régimen bolchevique. La revolución desconocida echa por tierra las mentiras históricas de defensa de un régimen inaceptable y finalmente contrarrevolucionario; frente a la simpleza tan manida de que fue Stalin quien pervertió la Revolución, tal y como sostuvo Trotski, podemos leer las siguientes palababras: "¡Qué simple! Aun demasiado simple para dar explicación de nada. La explicación está, sin embargo, bien señalada: el estalinismo fue la consecuencia natural del fracaso de la verdadera Revolución, y no inversamente; y tal fracaso fue el fin natural de la ruta falsa en que el bolchevismo la empeñó. Dicho de otro modo: la degeneración de la Revolución extraviada y perdida trajo a Stalin, no Stalin quien hizo degenerar la Revolución".
Mencionamos tres libros impagables que nos introducen en la Revolución rusa, el gran paradigma de la praxis marxista, desde el punto de vista de la autonomía del pueblo, no de ninguna élite, y aportando un análisis antiautoritario: Historia del movimiento Majnovista, de Piotr Archinov, La revolución desconocida, de Volin, y El mito bolchevique, de Alexander Berkman. En el caso de la obra de Volin, se repasa de manera sucinta la historia de Rusia a partir de 1825, año del fracasado motín de los decembristas (en donde el poeta Pushkin fue un simpatizante), para detenerse luego en 1905 y, por supuesto, en la revolución de 1917; finalmente, el aplastamiento de todo intento verdaderamente revolucionario por parte de los bolcheviques en 1921. Volin narra los acontecimientos utilizando como fuente testigos directos y se arroja así luz sobre hechos oscuros o interesadamente tergiversados por historiadores afines al régimen bolchevique. La revolución desconocida echa por tierra las mentiras históricas de defensa de un régimen inaceptable y finalmente contrarrevolucionario; frente a la simpleza tan manida de que fue Stalin quien pervertió la Revolución, tal y como sostuvo Trotski, podemos leer las siguientes palababras: "¡Qué simple! Aun demasiado simple para dar explicación de nada. La explicación está, sin embargo, bien señalada: el estalinismo fue la consecuencia natural del fracaso de la verdadera Revolución, y no inversamente; y tal fracaso fue el fin natural de la ruta falsa en que el bolchevismo la empeñó. Dicho de otro modo: la degeneración de la Revolución extraviada y perdida trajo a Stalin, no Stalin quien hizo degenerar la Revolución".
viernes, 2 de junio de 2023
Reflexiones sobre la ideología
¿Qué queremos decir exactamente cuando hablamos de tener una
"ideología"? Huyendo de la utilización de la filosofía como herramienta
elitista, y como separación del mundo de las ideas con la realidad
cotidiana (algo que puede observarse como muy habitual), parece importante
reflexionar sobre este aspecto, y por varios motivos. Por un lado,
vivimos en una sociedad básicamente conservadora, en la que tener una
ideología parece una cosa arcaica propia de personas dogmáticas que
desean, inútilmente, cambiar el mundo conforme a un modelo establecido y, desgraciadamente, incluso a un nivel vulgar, es el pensamiento que ha
triunfado: las grandes ideologías murieron y todo intento de
resucitarlas supone el peligro de una nueva tentación totalitaria.
Si
nos situamos en una posición muy diferente, personas que aseguran tener
una ideología se parapetan en ello como si ya todo estuviera dado de
antemano y no fuera necesario un mayor esfuerzo humano. Digamos que de
la palabra "ideología" puede hacerse una lectura polisémica, en alguna
de las cuales debería haber cierto nivel de profundidad, o simplemente
podemos definirla como un "conjunto de ideas" (de una persona o de una
colectividad). En cualquiera de los casos, reducir la ideología a algo
dogmático o relegarla a algo ya superado o considerarla una actitud
inmadura son visiones pobres y, diríamos, resultado de un nefasto momento
que vivimos para el pensamiento. Toda persona tiene (o se ve influida)
por un conjunto de ideas, por una ideología, y otra cosa muy diferente
es mantenerse bien alejado, tanto de actitudes dogmáticas (adaptación de las ideas a la realidad sin verificación alguna), como del
papanatismo (dejar que otros piensen por nosotros y no realizar esfuerzo crítico alguno para cuestionar la realidad que ponen delante de nuestros ojos). Desgraciadamente, nuestra sociedad es más proclive al papanatismo,
es decir, a dejarse seducir por el pensamiento ajeno; además, como las
personas con cierta influencia y alcance mediático no se caracterizan,
en su mayoría, por un gran nivel intelectual, ni ético, el siempre
reprobable papanatismo campa a sus anchas amparado en ese paupérrimo
nivel.
sábado, 7 de enero de 2023
Fromm y la herencia marxista
Fromm es un peculiar sintetizador de la obra de Freud y de Marx, sus análisis son a la vez existenciales, sicológicos y sociales. Una de los factores más presentes en sus obsesiones fue el autoritarismo; recordemos que en su influyente obra, demostró que existen varios mecanismos que inducen al hombre a huir de la libertad. Fromm considera que esa huida, en el ser humano, es una huida de sí mismo y una de las formas que adopta el "instinto de muerte" freudiano. En sus trabajos, en los que se ha querido ver una especie de "sicoanálisis humanístico", se subrayan los aspectos sociales y morales de la práctica del sicoanálisis, en gran medida por considerar que la enfermedad mental presenta características sociales y morales. Dediquemos este texto a recordar la visión de Fromm sobre Marx y sobre la praxis marxista.
domingo, 4 de diciembre de 2022
El mito bolchevique, de Alexander Berkman
Alexander Berkman es un personaje primordial en la historia del anarquismo, además de un escritor brillante del primer tercio del siglo XX. Su obra no es muy conocida en castellano, aunque afortunadamente es algo que se está solucionando en los últimos años. Si la editorial Melusina publicó hace unos años otra parte importante de sus memorias, como es Memorias de un anarquista en prisión, la propia editorial LaMalatesta hizo lo propio en 2012 con la que es probablemente la obra más sencilla y concisa sobre cuáles pueden ser las bases ideológicas y los medios de una posible revolución anarquista: El ABC del comunismo libertario.
Tal y como dijo Emma Goldman para un prólogo de esta obra, en 1937, “la superioridad de la literatura anarquista, comparada con los escritos de otras escuelas sociales, está en la sencillez de su estilo”. Berkman es un ejemplo de ello, sin ir en absoluto tal característica en detrimento del talento literario ni de la lucidez de lo expuesto, y ahora nos llega una obra que debiera ser de lectura obligada para la historia del socialismo: El mito bolchevique.
Nacido en lo que sería posteriormente Lituania, en el seno de una acomodada familia judía, Berkman fue un rebelde ya a temprana edad; a los 15 años, le expulsarían de la escuela por insubordinación y por sus convicciones ateas, a los 17, ya con profundos sentimientos revolucionarios, tendrá que emigrar a los Estados Unidos de América. Su llegada a aquellas tierras se produjo en un momento de profunda convulsión social, hay que recordar los sucesos de 1886, con la ejecución de los que serán conocidos como los Mártires de Chicago, que fueron el origen de la celebración del Primero de Mayo. En Nueva York, Berkman entrará en contacto con Johann Most, fundador del grupo Freiheit (libertad), del que formará parte después de militar en otro juvenil de expresión yídish llamado Pioneros de la Libertad.
Tal y como dijo Emma Goldman para un prólogo de esta obra, en 1937, “la superioridad de la literatura anarquista, comparada con los escritos de otras escuelas sociales, está en la sencillez de su estilo”. Berkman es un ejemplo de ello, sin ir en absoluto tal característica en detrimento del talento literario ni de la lucidez de lo expuesto, y ahora nos llega una obra que debiera ser de lectura obligada para la historia del socialismo: El mito bolchevique.
Nacido en lo que sería posteriormente Lituania, en el seno de una acomodada familia judía, Berkman fue un rebelde ya a temprana edad; a los 15 años, le expulsarían de la escuela por insubordinación y por sus convicciones ateas, a los 17, ya con profundos sentimientos revolucionarios, tendrá que emigrar a los Estados Unidos de América. Su llegada a aquellas tierras se produjo en un momento de profunda convulsión social, hay que recordar los sucesos de 1886, con la ejecución de los que serán conocidos como los Mártires de Chicago, que fueron el origen de la celebración del Primero de Mayo. En Nueva York, Berkman entrará en contacto con Johann Most, fundador del grupo Freiheit (libertad), del que formará parte después de militar en otro juvenil de expresión yídish llamado Pioneros de la Libertad.
jueves, 17 de noviembre de 2022
Murray Bookchin y el marxismo
Siguiendo el folleto de Bookchin, ¡Escucha, marxista!, de reciente edición este año, repasamos la valiosa visión de Murray Bookchin sobre el marxismo; lo que ha aportado de valioso a la teoría revolucionaria y lo que sencillamente se ha demostrado falso, pero desgraciadamente sublimado de forma acrítica por sus seguidores más doctrinarios
Lo primero que deja claro Bookchin en este libro es que la visión de Marx hay que situarla, como por otra parte debería ser lógico, en su momento histórico (1840-1880). La creencia de que el autor de El capital pudiera prever la dialéctica del capitalismo para el futuro es, sencillamente, absurda. Si los marxistas suelen considerar su sistema como una brillante concepción de la historia, hay que ser extremadamente críticos con su visión del presente, ya en el momento en que Bookchin escribe el texto (1969), y del futuro. Por muy brillantes que pudieran ser Marx, Engels, Lenin o Trotkski, la evolución histórica no ha confirmado sus predicciones, muy simplistas en algunos aspectos. Marx consideraba, según su dialéctica histórica, que el capitalismo sería el último estadio social de la dominación del hombre por el hombre. Una de las obvias limitaciones del pensamiento de Marx fue explicar la transición del capitalismo al socialismo en base al desarrollo del proletariado en la sociedad industrial, cuyos intereses revolucionarios llevarían supuestamente a un sistema sin clases. Bookchin se cuestiona que, si bien Marx explica la transición del feudalismo al capitalismo (es decir, de una sociedad de clases a otra también de clases), en base al desarrollo de la burguesía, pueda explicarse igualmente en el caso de la transición a un sistema auténticamente socialista (sin clases). Las predicciones de Marx, obviamente, no se cumplieron y el proletariado aparece finalmente domesticado por la sociedad burguesa. La teoría de la pauperización de la clase obrera de Marx (debido a una progresiva merma de los salarios) nunca se produjo y el proletariado, lejos de convertirse en clase revolucionaria, actuó como un órgano más en la sociedad burguesa.
Lo primero que deja claro Bookchin en este libro es que la visión de Marx hay que situarla, como por otra parte debería ser lógico, en su momento histórico (1840-1880). La creencia de que el autor de El capital pudiera prever la dialéctica del capitalismo para el futuro es, sencillamente, absurda. Si los marxistas suelen considerar su sistema como una brillante concepción de la historia, hay que ser extremadamente críticos con su visión del presente, ya en el momento en que Bookchin escribe el texto (1969), y del futuro. Por muy brillantes que pudieran ser Marx, Engels, Lenin o Trotkski, la evolución histórica no ha confirmado sus predicciones, muy simplistas en algunos aspectos. Marx consideraba, según su dialéctica histórica, que el capitalismo sería el último estadio social de la dominación del hombre por el hombre. Una de las obvias limitaciones del pensamiento de Marx fue explicar la transición del capitalismo al socialismo en base al desarrollo del proletariado en la sociedad industrial, cuyos intereses revolucionarios llevarían supuestamente a un sistema sin clases. Bookchin se cuestiona que, si bien Marx explica la transición del feudalismo al capitalismo (es decir, de una sociedad de clases a otra también de clases), en base al desarrollo de la burguesía, pueda explicarse igualmente en el caso de la transición a un sistema auténticamente socialista (sin clases). Las predicciones de Marx, obviamente, no se cumplieron y el proletariado aparece finalmente domesticado por la sociedad burguesa. La teoría de la pauperización de la clase obrera de Marx (debido a una progresiva merma de los salarios) nunca se produjo y el proletariado, lejos de convertirse en clase revolucionaria, actuó como un órgano más en la sociedad burguesa.
domingo, 26 de agosto de 2018
Teoría, praxis y heterodoxia en Marx
Parecería casi innecesario hablar, a estas alturas de la película, del pensamiento de Karl Marx. Sin embargo, su tremenda importancia en la sociedad contemporánea, al menos en Occidente, obliga a recordar sin simplezas ni distorsiones, para bien y para mal, el legado de un autor y las vinculaciones, reales o no, de su obra con ciertos regímenes políticos. Precisamente, la realidad totalitaria, la falta de libertad y el fracaso económico que supuso esa (supuesta) praxis marxista nos ayuda a encontrar alternativas a un capitalismo mutable en sus numerosos daños desde un socialismo en el que predomine la libertad, la ética y la voluntad humana. Estos rasgos deseables para un socialismo parecen para muchas personas incompatibles con un sistema superador del liberalismo capitalista; la respuesta pasa con seguridad porque gran parte del imaginario colectivo, consciente de que la respuesta no está ni en el fortalecimiento del estatismo ni en la negación de libertades primordiales para la acción y el pensamiento del ser humano, vincula cualquier forma socialista con esa práctica totalitaria. Trataremos de apuntar que, no solo es así, sino que la evolución del anarquismo, desde aquellos primeros enfrentamientos entre centralistas y federalistas, ha evolucionado aún más hacia posiciones de superación del liberalismo y del socialismo estatista.
domingo, 4 de febrero de 2018
El joven Karl Marx
En la cartelera madrileña, puede verse una interesante película, tal vez más por cuestiones políticas y filosóficas, que estrictamente cinematográficas, llamada El joven Karl Marx; el film, al margen de los aciertos y equivocaciones de el autor de El capital, pone de actualidad temas primordiales sobre el movimiento obrero y el desarrollo económico.
La historia recupera al personaje unos años antes de la escritura de el Manifiesto comunista, en torno a 1843, cuando escribía artículos en la Gaceta Renana, periódico liberal opuesto al absolutismo prusiano, donde se vislumbra toda una declaración de intenciones sobre el personaje histórico. La secuencia inicial, donde unos campesinos alemanes que recogen leña son masacrados por soldados a caballo hilvana con un texto de Marx, leído en off, en dicha publicación. En dicho artículo se defiende el derecho de los campesinos, por costumbre tradicional, a recoger leña en la región de Mosela, y se denuncia la nueva legislación que lo prohíbe. Como bien se narra en la película, Marx no se había empapado todavía de los grandes economistas ingleses, Ricardo, Smith o Bentham, algo que hará por la recomendación de Engels, y su gran e influyente obra, El capital, tardará más de dos décadas en llegar. Desde el principio, observamos a un joven Marx, tan lúcido, como vanidoso e intransigente, con una actitud permanente de creerse mucho más listo que los demás. Un retrato que, es muy posible, sea muy fiel a la realidad. Como puede verse ya en este primera secuencia, la película va a resultar excesivamente erudita y discursiva, tal vez demasiado para los profanos, sin que la habilidad cinematográfica juegue demasiado a su favor.
La historia recupera al personaje unos años antes de la escritura de el Manifiesto comunista, en torno a 1843, cuando escribía artículos en la Gaceta Renana, periódico liberal opuesto al absolutismo prusiano, donde se vislumbra toda una declaración de intenciones sobre el personaje histórico. La secuencia inicial, donde unos campesinos alemanes que recogen leña son masacrados por soldados a caballo hilvana con un texto de Marx, leído en off, en dicha publicación. En dicho artículo se defiende el derecho de los campesinos, por costumbre tradicional, a recoger leña en la región de Mosela, y se denuncia la nueva legislación que lo prohíbe. Como bien se narra en la película, Marx no se había empapado todavía de los grandes economistas ingleses, Ricardo, Smith o Bentham, algo que hará por la recomendación de Engels, y su gran e influyente obra, El capital, tardará más de dos décadas en llegar. Desde el principio, observamos a un joven Marx, tan lúcido, como vanidoso e intransigente, con una actitud permanente de creerse mucho más listo que los demás. Un retrato que, es muy posible, sea muy fiel a la realidad. Como puede verse ya en este primera secuencia, la película va a resultar excesivamente erudita y discursiva, tal vez demasiado para los profanos, sin que la habilidad cinematográfica juegue demasiado a su favor.
lunes, 20 de noviembre de 2017
La memoria libertaria en la Revolución rusa
La historia se escribe, demasiado a menudo, de forma grotescamente maniquea; así en este año de centenario de la Revolución rusa, frente a la crítica interesada de los defensores de la ideología oficial y a las alabanzas de aquellos que obvian el fracaso de un sistema que jamás alcanzó el socialismo, hay que insistir en las posibilidades de la vía libertaria.
La Revolución rusa, aunque fue el origen de un régimen que indudablemente marcó la historia contemporánea, fue tan ilusionante en un principio como, demasiado pronto, una triste realidad. Hay quien sostiene que los anarquistas estaban a la izquierda de Lenin y los bolcheviques, algo que resulta, por decirlo suavemente, francamente difícil de valorar al establecer unos parámetros siempre cuestionables. Parece más acertado decir que la cosmovisión libertaria era, en muchos aspectos, antagónica a la bolchevique partidaria, y finalmente ejecutora de una centralización extrema, que parecía estar ya en el origen de su proyecto político. El lema "Todo el poder para los soviets", que suscribían por supuestos los anarquistas al propiciar su autonomía y la de los comités de fábrica, sería muy pronto traicionado por Lenin y sus seguidores. Otras grandes diferencias estriban en la defensa de una sociedad plural por parte de los libertarios, mientras que los bolcheviques se esforzaron en aplastar a otras fuerzas políticas, junto a la evidente oposición a la militarización y a la creación de cuerpos policiales. En el año 1917, hubo cierto auge de grupos anarquistas, los cuales se sumarían a la revolución de Octubre al considerar que había que sumar fuerza al componente social de la misma, aunque muy pronto comprobarían que los bolcheviques tenían un proyecto muy diferente.
La Revolución rusa, aunque fue el origen de un régimen que indudablemente marcó la historia contemporánea, fue tan ilusionante en un principio como, demasiado pronto, una triste realidad. Hay quien sostiene que los anarquistas estaban a la izquierda de Lenin y los bolcheviques, algo que resulta, por decirlo suavemente, francamente difícil de valorar al establecer unos parámetros siempre cuestionables. Parece más acertado decir que la cosmovisión libertaria era, en muchos aspectos, antagónica a la bolchevique partidaria, y finalmente ejecutora de una centralización extrema, que parecía estar ya en el origen de su proyecto político. El lema "Todo el poder para los soviets", que suscribían por supuestos los anarquistas al propiciar su autonomía y la de los comités de fábrica, sería muy pronto traicionado por Lenin y sus seguidores. Otras grandes diferencias estriban en la defensa de una sociedad plural por parte de los libertarios, mientras que los bolcheviques se esforzaron en aplastar a otras fuerzas políticas, junto a la evidente oposición a la militarización y a la creación de cuerpos policiales. En el año 1917, hubo cierto auge de grupos anarquistas, los cuales se sumarían a la revolución de Octubre al considerar que había que sumar fuerza al componente social de la misma, aunque muy pronto comprobarían que los bolcheviques tenían un proyecto muy diferente.
viernes, 25 de agosto de 2017
Anarquistas y marxistas en la Primera Internacional
Este libro, Anarquistas y marxistas en la Primera Internacional. Un debate entre Francisco Tomás y Pablo Iglesias,
editado por Juan Pablo Calero recoge las dos series de artículos, junto a
otros documentos de interés, que nos hacen comprender los orígenes del
movimiento obrero en España, dentro de una polémica para transformar la
sociedad, que llega hasta nuestros días.
Después de que Giuseppe Fanelli llegara a España, aquel otoño de 1868, la facción libertaria dentro del movimiento obrero iría cobrando importancia con la creación de la Federación Regional Española. Pocos años después, la ruptura entre los partidarios de Bakunin, antiautoritarios, y los de Marx, centralistas, será definitiva. Aquel debate entre Francisco Tomás y Pablo Iglesias, supondría la definitiva y abrupta ruptura entre unos y otros. Como es sabido, la Primera Internacional surge tras el triunfo de las revoluciones burguesas, que consolidaron en la segunda mitad del siglo XIX un régimen liberal y capitalista en Europa Central y Occidental. Por supuesto, el movimiento obrero vio que, tras ayudar a erradicar el Antiguo Régimen, su situación no había mejorado en el sistema burgués. Enseguida, los trabajadores comprendieron que sus intereses divergían con los de la clase burguesa, por lo que fueron tomando conciencia como demuestran los hechos de la Comuna de París (1871) o la propia creación de la Primera Internacional. En 1868, la crisis del sistema provocó el fin momentáneo de la monarquía y una revolución democrática, el llamado Sexenio, periodo en el que Juan Pablo Calero considera que todos los regímenes políticos fueron posibles, incluidos los sueños de emancipación de la clase trabajadora.
Después de que Giuseppe Fanelli llegara a España, aquel otoño de 1868, la facción libertaria dentro del movimiento obrero iría cobrando importancia con la creación de la Federación Regional Española. Pocos años después, la ruptura entre los partidarios de Bakunin, antiautoritarios, y los de Marx, centralistas, será definitiva. Aquel debate entre Francisco Tomás y Pablo Iglesias, supondría la definitiva y abrupta ruptura entre unos y otros. Como es sabido, la Primera Internacional surge tras el triunfo de las revoluciones burguesas, que consolidaron en la segunda mitad del siglo XIX un régimen liberal y capitalista en Europa Central y Occidental. Por supuesto, el movimiento obrero vio que, tras ayudar a erradicar el Antiguo Régimen, su situación no había mejorado en el sistema burgués. Enseguida, los trabajadores comprendieron que sus intereses divergían con los de la clase burguesa, por lo que fueron tomando conciencia como demuestran los hechos de la Comuna de París (1871) o la propia creación de la Primera Internacional. En 1868, la crisis del sistema provocó el fin momentáneo de la monarquía y una revolución democrática, el llamado Sexenio, periodo en el que Juan Pablo Calero considera que todos los regímenes políticos fueron posibles, incluidos los sueños de emancipación de la clase trabajadora.
jueves, 11 de mayo de 2017
Dwight Macdonald y las raíces del hombre
Las raíces del hombre, recién editado por Ediciones El Salmón, es el primer libro de Dwight Macdonald publicado en España; periodista, escritor, crítico literario y cultural, estamos hablando de uno de los mayores intelectuales del siglo XX en Estados Unidos, un hombre libertario y pacifista radical.
Dwight Macdonald fue, tal vez, alguien que no dejó indiferente a nadie. Sus inicios en el trotskismo, con militancia en algunos pequeños partidos de izquierda, si bien siempre dentro de un marxismo heterodoxo, tendrían su punto de inflexión y herejía final con la denuncia de la represión sobre obreros y marineros
Dwight Macdonald fue, tal vez, alguien que no dejó indiferente a nadie. Sus inicios en el trotskismo, con militancia en algunos pequeños partidos de izquierda, si bien siempre dentro de un marxismo heterodoxo, tendrían su punto de inflexión y herejía final con la denuncia de la represión sobre obreros y marineros
miércoles, 14 de diciembre de 2016
La Internacional Situacionista, la subversión de la vida cotidiana
La crítica social radical, de la forma que la elaboraron organizaciones como la Internacional Situacionista, propiciando la autogestión en todos los ámbitos de la vida, es hoy más necesaria que nunca; esa búsqueda de la autonomía individual y colectiva, la aleja de sus raíces marxistas y la vincula necesariamente al anarquismo
La Internacional Situacionista fue una organización de artistas e intelectuales, que tuvo como uno de sus principales objetivos acabar con la sociedad de clases y, de modo general, con el capitalismo como sistema opresor en la civilización occidental. Puede entenderse también como una fusión de lo artístico con lo político, lo que a la postre acabaría siendo lo mismo para este movimiento. Leyendo un especial de la revista Ahtropos sobre el tema, en cualquier caso una fuente de análisis primordial para el tema que nos ocupa, extraña encontrar muy poquitos vínculos con el anarquismo. Las referencias ideológicas para el situacionismo serían el pensamiento marxista de Anton Pannekoek, Rosa Luxemburg, Georg Lukacs o el consejismo obrero. Como podemos ver, la raíces de este movimiento son marxistas, aunque es cierto que muy crítico con la deriva autoritaria de la praxis leninista o maoísta, y muy cercano al socialismo libertario. En cualquier forma, pareció propulsar
La Internacional Situacionista fue una organización de artistas e intelectuales, que tuvo como uno de sus principales objetivos acabar con la sociedad de clases y, de modo general, con el capitalismo como sistema opresor en la civilización occidental. Puede entenderse también como una fusión de lo artístico con lo político, lo que a la postre acabaría siendo lo mismo para este movimiento. Leyendo un especial de la revista Ahtropos sobre el tema, en cualquier caso una fuente de análisis primordial para el tema que nos ocupa, extraña encontrar muy poquitos vínculos con el anarquismo. Las referencias ideológicas para el situacionismo serían el pensamiento marxista de Anton Pannekoek, Rosa Luxemburg, Georg Lukacs o el consejismo obrero. Como podemos ver, la raíces de este movimiento son marxistas, aunque es cierto que muy crítico con la deriva autoritaria de la praxis leninista o maoísta, y muy cercano al socialismo libertario. En cualquier forma, pareció propulsar
domingo, 27 de noviembre de 2016
La revolución cubana: una mirada libertaria
La revolución cubana, al igual que ha ocurrido con la llamada "bolivariana" más reciente, ha producido pasiones y rechazos por doquier; tantas veces, sin posibilidad de matizar entre los dos extremos. La realidad es que el comunismo originado en Marx ha visto fracasado una y otra vez, tanto su teoría supuestamente científica, como sus experiencias políticas; hablamos de fracaso en términos auténticamente revolucionarios y socialistas, por supuesto.
A pesar de esta praxis fallida, con un negación de la libertad en todos los ámbitos de la vida, y con una cuestionable política económica (que, en cualquier caso, nunca fue autogestión por parte de los trabajadores ni pareció haber caminado hacia ello) cierta izquierda encontraba nuevos referentes una y otra vez en estas experiencias de Estado. Veamos cómo ha visto el movimiento anarquista, partidario del socialismo autogestionario, este más de medio siglo de "revolución cubana". En la lucha contra Batista, como es lógico, los anarquistas tuvieron un papel activo. Muy pronto, con la llegada de Fidel Castro al poder, encontrarán una represión en sus filas; en sus publicaciones, advertirán sobre el autoritarismo, el centralismo estatal y la hegemonía del Partido Comunista y reclamarán democracia en los sindicatos. Los anarquistas, al igual que deberían hacerlo los marxistas, apostaban por la autogestión y por la emancipación de los trabajadores. No obstante, la vía del Estado cubano derivó, con su falta de libertad y de iniciativa propia, en el totalitarismo y la dependencia del modelo soviético.
A pesar de esta praxis fallida, con un negación de la libertad en todos los ámbitos de la vida, y con una cuestionable política económica (que, en cualquier caso, nunca fue autogestión por parte de los trabajadores ni pareció haber caminado hacia ello) cierta izquierda encontraba nuevos referentes una y otra vez en estas experiencias de Estado. Veamos cómo ha visto el movimiento anarquista, partidario del socialismo autogestionario, este más de medio siglo de "revolución cubana". En la lucha contra Batista, como es lógico, los anarquistas tuvieron un papel activo. Muy pronto, con la llegada de Fidel Castro al poder, encontrarán una represión en sus filas; en sus publicaciones, advertirán sobre el autoritarismo, el centralismo estatal y la hegemonía del Partido Comunista y reclamarán democracia en los sindicatos. Los anarquistas, al igual que deberían hacerlo los marxistas, apostaban por la autogestión y por la emancipación de los trabajadores. No obstante, la vía del Estado cubano derivó, con su falta de libertad y de iniciativa propia, en el totalitarismo y la dependencia del modelo soviético.
viernes, 21 de octubre de 2016
El concepto de la lucha de clases
Marx es, sin duda, uno de los grandes pensadores contemporáneos; su concepto de la "lucha de clases" fue también asumido por el anarquismo, al fin y al cabo una corriente socialista en origen. Sin embargo, bien entrado el siglo XXI, son las ideas anarquistas las que cobran auténtica vigencia y constante renovación al no subordinarse a condiciones objetivas, ni a ninguna suerte de teleología, y dar importancia a la libertad y la actividad de los seres humanos.
La expresión "materialismo dialéctico" fue acuñada por Plejanov (abreviada con el termino Diamat), tantas veces identificada con el marxismo, aunque los expertos aseguran que las diferentes variedades del marxismo hacen esa identificación poco afortunada. A pesar de ello, hay que recordar varias cosas de Marx: que fue un materialista opuesto al materialismo mecanicista; que en su pensamiento hay una fuerte impronta dialéctica, y que acabó confirmando una de las leyes dialécticas, el paso de la cantidad a la cualidad, según el modelo de la Lógica de Hegel. Según Ferrater Mora, Marx es identificable con el "materialismo histórico", noción que veremos más adelante.
La formulación del materialismo dialéctico se encuentra en Engels, siempre en la línea de Marx y tratando de aportar y completar su pensamiento, la cual se incorporó al "marxismo ortodoxo" y a la denominada "filosofía soviética". No obstante, hay que aclarar que es posible sostener el materialismo dialéctico fuera de la ortodoxía marxista, bien para apartarse del marxismo-leninismo o para hacerlo de la razón analítica y positiva (en otras palabras, dejando a un lado la causalidad y primando la dialéctica).
La expresión "materialismo dialéctico" fue acuñada por Plejanov (abreviada con el termino Diamat), tantas veces identificada con el marxismo, aunque los expertos aseguran que las diferentes variedades del marxismo hacen esa identificación poco afortunada. A pesar de ello, hay que recordar varias cosas de Marx: que fue un materialista opuesto al materialismo mecanicista; que en su pensamiento hay una fuerte impronta dialéctica, y que acabó confirmando una de las leyes dialécticas, el paso de la cantidad a la cualidad, según el modelo de la Lógica de Hegel. Según Ferrater Mora, Marx es identificable con el "materialismo histórico", noción que veremos más adelante.
La formulación del materialismo dialéctico se encuentra en Engels, siempre en la línea de Marx y tratando de aportar y completar su pensamiento, la cual se incorporó al "marxismo ortodoxo" y a la denominada "filosofía soviética". No obstante, hay que aclarar que es posible sostener el materialismo dialéctico fuera de la ortodoxía marxista, bien para apartarse del marxismo-leninismo o para hacerlo de la razón analítica y positiva (en otras palabras, dejando a un lado la causalidad y primando la dialéctica).
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
















