lunes, 1 de mayo de 2017

Anarquismos a contratiempo

Anarquismos a contratiempo es el nuevo libro de Tomás Ibáñez, recién editado por Virus en su Colección Ensayo, una obra que nos invita, desde un espíritu libertario y emancipador, verdaderamente radical e innovador, a reflexionar sobre unos tiempos actuales, que no por confusos deben conducirnos a la desesperanza.

Este libro recopila una serie de artículos de Tomás Ibáñez, que de alguna manera constituyen una continuidad a ¿Por qué A? Fragmentos dispersos para un anarquismo sin dogmas. Si bien esta última recogía textos escritos a lo largo de un extenso periodo de cuatro décadas, respetando el orden cronológico, en el caso de Anarquismos a contratiempo se ha decido por algo muy diferente. En primer lugar los diferentes artículos han sido escritos en su totalidad ya en el siglo XXI, durante los últimos diez años; al ser un periodo considerablemente más corto, se ha optado por agruparlos de manera temática, en lugar de cronológica. Dichos textos fueron publicados en origen en diversas publicaciones, siendo los mayoritarios correspondientes a la francesa Refráctions  y a la española Libre Pensamiento; en la obra que los recopila se han realizado algunas correcciones menores para una mejor lectura, aunque lo principal del contenido resulta intacto respecto al original.

Tomás Ibáñez toca temas fundamentales para el anarquismo en la actualidad, la decisión ha sido reagrupar los textos en cinco grandes bloques. En el primero de ellos, aparecen cuestiones como la existencia o no de una naturaleza humana, la idea de la revolución con mayúsculas (Modernidad) o minúsculas (Posmodernidad) o los paradigmas de intervención política en el movimiento libertario. El segundo bloque lo protagoniza el anarcosindicalismo, su condición actual en España; los textos aquí recogidos se publicaron, en su mayoría, con ocasión del centenario de la fundación de la Confederación Nacional del Trabajo. En tercer lugar, aparecen cuestiones primordiales para el anarquismo: el problema del poder, diferenciado de la dominación, o los conceptos políticos del Estado y de la gobernabilidad, estableciendo la diferencia con la más moderna noción de 'gobernanza'. Resulta lógico que todo lo presente en este bloque temático, que tiene que ver con formas más o menos sutiles de dominación política, se enfrenta a la cuestión de la libertad, tal y como la entiende el anarquismo; tremendamente importante para Ibáñez, además, son también las 'prácticas de libertad'. Como ya sabrán los que sigan los artículos de este autor, la influencia que ejerce sobre él las ideas de Foucault son considerables, de ahí que también dedique espacio a la relación entre el poder y cuestiones como la verdad o el saber.

En el cuarto bloque, la actualidad política y una serie de acontecimientos recientes se convierten en protagonistas; como no podría de otro modo, Ibañez escudriña en la tentación parlamentaria, por parte de sectores supuestamente libertarios, o en las ideas de identidad colectiva y carácter nacional, tan de boga en esa Cataluña que conoce bien. Por último, un quinto grupo recoge diversos datos históricos y biográficos, dentro del movimiento anarquista, desde inicios de la década de los 60 hasta hoy en día. Ibañez pretende aquí, desde la experiencia personal, dilucidar los diferentes contextos políticos. Otro asunto que tampoco escapará a sus seguidores es su auténtica pasión por Mayo del 68, acontecimiento de tanta importancia para los movimientos sociales emancipadores, y para el anarquismo en particular. El libro concluye con estas reflexiones sobre las formas adoptados por el anarquismo de los últimos tiempos, en el que el Mayo francés puede considerarse como un auténtico punto de inflexión.

El afán de Tomás Ibáñez, algo que debería ser común a todo espíritu ácrata, es la permanente huida de todo dogma e inmovilismo. Un anarquismo heterodoxo, permanentemente crítico incluso consigo mismo; no es un pleonasmo, es la propia condición libertaria. Desgraciadamente, sí existe también en el anarquismo, aunque mejor expresado, paradójicamente, dentro del movimiento anarquista, una tendencia a la ortodoxia y a cierto inmovilismo; se concreta, de forma más evidente, en identificar las ideas libertarias con una doctrina o mera ideología, un importante legado, que no por bello, puede restringirse a las cámaras de la historia si no conoce conexión con el presente. Si de verdad somos anarquistas, tal y como se esfuerza en mostrar Tomás Ibáñez, haríamos bien en reconocer que, a la fuerza, debemos ser heterodoxos e innovadores. Los tiempos cambian, y con ellos nosotros mismos, por lo que somos al mismo tiempo producto de nuestra época y radicalmente opositores. No es casualidad entonces el título que Ibáñez ha decidido dar a la obra, esos anarquismos que son hoy "a contratiempo", ya que constituyen un acontecimiento, frente a la complacencia generalizada, verdaderamente radical y emancipador.

1 comentario:

Anónimo dijo...

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