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miércoles, 25 de diciembre de 2024

El anarquismo español y la acción revolucionaria (1961-1974)

Reseñamos este libro, por un lado para comprender la oposición libertaria a la cruel Dictadura de Franco en los años 60 y 70, por otro, para aprender de la historia sobre posibles tácticas y estrategias transformadoras, en las que el anarquismo debe tener mucho que decir, huyendo de toda tentativa dogmática e inmovilista.

Una vez finalizada la Segunda Guerra Mundial, todavía con la esperanza de una intervención de las potencias occidentales para acabar con la Dictadura franquista, llevó a la organizaciones clásicas del anarquismo a cierta espera e inmovilismo renunciando a la acción revolucionaria.  La situación parecía que iba a ser muy diferente con el Congreso de la CNT en Limoges, en 1961, que supondrá la reunificación de la CNT. Como Luis Andrés Edo aclara en el prólogo, la base de este libro está en un Dictamen elaborado en dicho Congreso, que promulga la creación de un organismo conspirativo que iba a recibir el nombre de Defensa Interior (D-I); se pretendía romper con el inmovilismo y fomentar la acción directa radical contra la Dictadura de Franco.

domingo, 25 de septiembre de 2022

La revolución de las palabras. La revista Mujeres Libres

La revolución de las palabras. La revista Mujeres libres, de Laura Vicente Villanueva, una autora que está especializada en historia social, sobre todo en dos temáticas: historia de las mujeres y el anarquismo. Precisamente, de esos dos campos trata este libro editado en 2020; debido a todos los impedimentos de la pandemia, la obra no ha podido ser presentado en Madrid hasta muy recientemente en la Fundación Anselmo Lorenzo.

 

sábado, 7 de agosto de 2021

Las colectividades anarquistas

Durante la Guerra Civil Española, en la zona republicana, especialmente en Cataluña, Levante y Aragón, tuvo lugar una importante práctica autogestionaria; puede considerarse uno de los experimentos sociales más importantes del siglo XX.

Las colectividades no tuvieron su origen en el Estado, ni en los partidos políticos, ni en vanguardia alguna, sino  que fueron producto de la voluntad popular. Tal y como dijo Abad de Santillán, los órganos de la CNT o de la FAI no marcaron ninguna directriz, la reactivación de la industria, de los servicios, de las tierras, fueron obra de una completa espontaneidad en la que se establecieron nuevas bases. En cada lugar de trabajo, se formaron comités administrativos y directivos formados por los trabajadores más capaces y dignos de confianza. A las pocas semanas del inicio del conflicto, existía ya una economía colectivista vigorosa con una regulación del trabajo y de la producción verdaderamente obrera y campesina. Los medios de producción estaban en manos de los trabajadores.

sábado, 28 de noviembre de 2015

El movimiento anarquista hoy: organizaciones específicas y anarcosindicalistas

Queremos, en esta y en sucesivas entradas, valorar lo que es el anarquismo en el siglo XXI, sin entrar en una valoración categórica de sus pros y de sus contras y sin apostar de modo definitivo sobre un determinado paradigma organizativo; para ello, podemos dividir las organizaciones, colectivos y proyectos, entre los directamente influenciados por el "anarquismo clásico" y los que podemos considerar más en una línea neoanarquista o posmoderna (sin gustarnos estas etiquetas, ya que son reduccionistas, son simplemente para comprender ciertas tendencias).

Este artículo pretende lanzar unas cuantas reflexiones sobre lo que es el anarquismo hoy, para nada juzgar si uno u otro paradigma organizativo, o actitud individual, es el más adecuado o eficaz para llevar a cabo la muy deseable transformación de la sociedad. Desgraciadamente, es una tendencia muy humana considerar que las ideas y actitudes propias son las correctas, y que únicamente el resto de la humanidad tiene que llegar a semejante punto de lucidez para que las cosas mejoren o, ya en el colmo del paroxismo, para que la sociedad sea definitivamente perfecta. Esto último, ni es lógicamente posible, ni deseable a mi modo de ver las cosas. Algunas personas de las organizaciones libertarias, como es natural, tampoco escapan siempre a estas tendencias que conducen no pocas veces al simple y mero aislamiento; sin embargo, uno de los motivos por el que me considero anarquista es precisamente porque no existen razones absolutas, ni verdades definitivas que no haya que verificar constantemente con la realidad (y la realidad es demasiado tozuda a veces yendo por vericuetos que no nos gustan nada, pero que tampoco nos pueden ser ajenos).