La revolución cubana, al igual que ha ocurrido con la llamada "bolivariana" más reciente, ha producido pasiones y rechazos por doquier; tantas veces, sin posibilidad de matizar entre los dos extremos. La realidad es que el comunismo originado en Marx ha visto fracasado una y otra vez, tanto su teoría supuestamente científica, como sus experiencias políticas; hablamos de fracaso en términos auténticamente revolucionarios y socialistas, por supuesto.
A pesar de esta praxis fallida, con un negación de la libertad en todos los ámbitos de la vida, y con una cuestionable política económica (que, en cualquier caso, nunca fue autogestión por parte de los trabajadores ni pareció haber caminado hacia ello) cierta izquierda encontraba nuevos referentes una y otra vez en estas experiencias de Estado. Veamos cómo ha visto el movimiento anarquista, partidario del socialismo autogestionario, este más de medio siglo de "revolución cubana". En la lucha contra Batista, como es lógico, los anarquistas tuvieron un papel activo. Muy pronto, con la llegada de Fidel Castro al poder, encontrarán una represión en sus filas; en sus publicaciones, advertirán sobre el autoritarismo, el centralismo estatal y la hegemonía del Partido Comunista y reclamarán democracia en los sindicatos. Los anarquistas, al igual que deberían hacerlo los marxistas, apostaban por la autogestión y por la emancipación de los trabajadores. No obstante, la vía del Estado cubano derivó, con su falta de libertad y de iniciativa propia, en el totalitarismo y la dependencia del modelo soviético.
A pesar de esta praxis fallida, con un negación de la libertad en todos los ámbitos de la vida, y con una cuestionable política económica (que, en cualquier caso, nunca fue autogestión por parte de los trabajadores ni pareció haber caminado hacia ello) cierta izquierda encontraba nuevos referentes una y otra vez en estas experiencias de Estado. Veamos cómo ha visto el movimiento anarquista, partidario del socialismo autogestionario, este más de medio siglo de "revolución cubana". En la lucha contra Batista, como es lógico, los anarquistas tuvieron un papel activo. Muy pronto, con la llegada de Fidel Castro al poder, encontrarán una represión en sus filas; en sus publicaciones, advertirán sobre el autoritarismo, el centralismo estatal y la hegemonía del Partido Comunista y reclamarán democracia en los sindicatos. Los anarquistas, al igual que deberían hacerlo los marxistas, apostaban por la autogestión y por la emancipación de los trabajadores. No obstante, la vía del Estado cubano derivó, con su falta de libertad y de iniciativa propia, en el totalitarismo y la dependencia del modelo soviético.




