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viernes, 22 de junio de 2018

Anatol Gorelik

A propósito de la inmediata edición de El otoño de Kropotkin, sobre los últimos años del pensador anarquista, recuperamos esta reseña sobre Anatol Gorelik, nacido en Ucrania en 1890, otra figura libertaria no lo suficientemente conocida, ni siquiera en los dos países donde llevó a la práctica su militancia política: Rusia y Argentina. Fue un brillante orador, periodista, escritor y gran propagandista del anarquismo.

Su familia, judía, era extremadamente pobre, por lo que Anatol tuvo que ponerse a trabajar ya a los diez años. Su filiación ácrata se sitúa en 1904, siendo detenido en varias ocasiones por la policía zarista. Pasó por Francia en 1909, para volver de forma clandestina a Rusia en 1911. Tuvo un exilio norteamericano, en 1913, donde llevó a cabo una inagotable actuación como orador y propagandista en los sindicatos de la IWW y en organizaciones anarquistas. En 1916, organiza junto a otros anarquistas el primer periódico ruso de obreros industriales, Golos Rabocheko (La voz de los obreros), que luego será Golos Trusenika (La voz del trabajador). Volvió de forma clandestina a Rusia en 1917 donde continuará su incansable actividad anarquista en varias localidades: secretario del Buró de los anarquistas de la cuenca del Don, redactor en el Golos Anarjista (La voz del anarquista) y secretario del Buró de información y propaganda anarquista en lengua judía.

Cuando el ejército de ocupación germano-austriaco llega a Ucrania, Gorelik se ve obligado a pasar a la clandestinidad. En 1919, será secretario del movimiento Nabat, Confederación de Organizaciones Anarquistas, un intento de unificar los diferentes grupos ácratas en Ucrania, algunos de los cuales organizo el propio Gorelik; a finales de 1918, este movimiento estableció su cuartel general en Járkov y otras secciones importantes en Kiev, Odessa y Efaterinoslav, entre otras ciudades ucranianas. Volin, importante guía teórico de esta agrupación, consideraba que era importante una organización que integrara todas las tendencias del anarquismo a la vez que garantizara un grado importante de autonomía para los diversos grupos e individuos. La Confederación tuvo un periódico homónimo, el Navat.