No hace falta demasiado recorrido para desmontar dicha falacia, ya que esa libertad de elección se ve estimulada, de forma también continua, precisamente para fomentar unas posibilidades de elección y adquisición preestablecidas. Los distintos dispositivos de poder, en el ámbito que fuere, hayan su legitimidad precisamente en esa aparente libertad ciudadana. Los anarquistas clásicos poco podían imaginar el gran nivel de sofisticación del que se han investido los mecanismos de dominación. Estos, incluso en el plano económico y productivo, acuden constantemente a la libertad del trabajador, y la utilizan en algunos aspectos, para incrementar su rentabilidad y asegurar la sumisión. Toda la sociedad de consumo, de forma obvia, está construida en base a una concepción del individuo supuestamente libre.
Blog integrado por reflexiones sobre el anarquismo, o mejor dicho, los anarquismos y sobre toda forma de emancipación individual y colectiva
sábado, 17 de enero de 2026
Los mecanismos de dominación frente a las prácticas de libertad
No hace falta demasiado recorrido para desmontar dicha falacia, ya que esa libertad de elección se ve estimulada, de forma también continua, precisamente para fomentar unas posibilidades de elección y adquisición preestablecidas. Los distintos dispositivos de poder, en el ámbito que fuere, hayan su legitimidad precisamente en esa aparente libertad ciudadana. Los anarquistas clásicos poco podían imaginar el gran nivel de sofisticación del que se han investido los mecanismos de dominación. Estos, incluso en el plano económico y productivo, acuden constantemente a la libertad del trabajador, y la utilizan en algunos aspectos, para incrementar su rentabilidad y asegurar la sumisión. Toda la sociedad de consumo, de forma obvia, está construida en base a una concepción del individuo supuestamente libre.
sábado, 28 de septiembre de 2024
La filosofía de Nietzsche y el anarquismo
La filosofía de Friedrich Nietzsche, tal vez por su modo aforístico de escritura, así como por su carácter poético y personal, ha sufrido múltiples interpretaciones. El autor alemán fue un devastador crítico de los valores de su tiempo, que veía encarnados en el cristianismo, pero también de forma políticamente más polémica en el socialismo y la democracia. Apostaba por una superación de dichos valores mediante un punto de vista más allá del bien y del mal, donde se manifestaría lo que denominaba la voluntad de vivir, vinculada también a la voluntad de poder, y se erigiría su concepto de superhombre, caracterizado por haberse desprendido de una cultura decadente, por renunciar a lo que el filósofo denominaba moral del esclavo (sentencia tan controvertida como la propia obra de Nietzsche) y hacer de su existencia un esfuerzo y una lucha. Como es natural, no han sido pocas las críticas que se han hecho, desde diversos puntos de vista, a estos conceptos nietzscheanos no siempre plasmados de forma claramente comprensible y dando lugar a un amplio margen de interpretación. Más adelante, volveremos a ellos y trataremos de dar algunos puntos de vistas libertarios. Además, se considera a este filósofo alemán como uno de los precursores de la posmodernidad, con su crítica a la confianza exacerbada en la razón y el progreso, así como a todas las promesas emancipatorias que la etapa moderna llevaba en su seno, por lo que aumenta todavía más el interés en la obra de Nietzsche.
sábado, 19 de marzo de 2022
El principio federal, base organizativa del anarquismo
Ya los pensadores clásicos, Proudhon, Bakunin y Kropotkin, propusieron un moderno programa federalista, que puede considerarse todavía hoy como el corazón de la teoría anarquista. También, y a pesar de los que digan lo contrario acusando al anarquismo de poco menos que ser una idea atrasada, se trata de propuestas que ya en su momento supusieron un adelanto a lo que tiempo después sería el intento de unificar Europa. En el siglo XIX, parecía imperar la idea nacionalista, con la terrible consecuencia después en el siglo XX (fascismo, totalitarismo, conflictos mundiales, genocidios…), pero pensadores lúcidos como los anarquistas tuvieron una alternativa federalista. Desgraciadamente, tuvieron el desprecio, tanto a izquierda como a derecha, empecinados en el centralismo, el autoritarismo y el nacionalismo.
sábado, 9 de octubre de 2021
Anarquismo, liberalismo y libertad
Según el contexto cultural, Inglaterra o la Europa continental, el liberalismo adoptó diversas vertientes. Así, en Francia surge como oposición al feudalismo y al Antiguo Régimen y, debido a la reaccionaria Iglesia Católica y su fuerza política, el liberalismo va indisociablemente unido al librepensamiento y el anticlericalismo. En este sentido, en el liberalismo inglés no existe dicho aspecto radical y puede hablarse de un simple "inconformismo religioso". No obstante, a nivel político hay que decir que el liberalismo francés sí toma como modelo al ingles y Montesquieu se inspira en él para su obra El espíritu de las leyes: la Constitución inglesa, para este autor, garantizaría la libertad individual gracias a la separación de poderes. Montesquieu describe una forma de gobierno constitucional regulada por la ley, que protege de cualquier tipo de despotismo y tiranía. Aunque hay precedentes en el pensamiento francés al gran proyecto de la Ilustración, serán los filósofos del siglo XVIII los que tengan ya una confianza extrema en la razón humana y en el progreso. No obstante, como también opinaría posteriormente Proudhon, algunos autores ya advirtieron que esta doctrina de la perfección, que considera que es posible la erradicación de todos los males sociales, debe evitar un modelo definitivo para abrirse a la constante superación y evitar el estancamiento.
miércoles, 30 de septiembre de 2020
Revitalización del pensamiento de Bakunin
Hay que recordar, en primer lugar, que las ideas anarquistas está lejos de poseer una continuidad en el tiempo, de tal manera que el pensamiento de Kropotkin, posterior, no armonizará siempre bien con el de Bakunin. Kropotkin fue uno de los indudables padres del comunismo libertario, o al menos el que más aportó a esa corriente clásica del anarquismo. Bakunin, por el contrario, sentía una auténtica aversión por el término, hasta el punto de considerar que el comunismo constituía la "negación de la libertad". Bien es cierto que el gigante ruso identificaba exclusivamente el sistema comunista con la absorción de todos los poderes sociales en el Estado. Sin hablar de poder político, podemos decir que pensaba que comunismo era sinónimo de centralismo. Como es sabido, Bakunin se considera partidario del colectivismo, concepto paradójicamente rechazado por los herederos de Proudhon, que apostaban por el mutualismo. Vemos que las tres principales corrientes del anarquismo moderno, las que indudablemente deberíamos conocer en profundidad, precisamente para analizar la sociedad del siglo XXI y dilucidar qué es válido del rico corpus histórico libertario, no siempre concilian bien. Frente a cualquier sistema autoritario, proclive a un sistema cerrado, ortodoxo y monolítico, el anarquismo se compone de diversas aportaciones, es heterodoxo y abierto en su afán antiautoritario. En cualquier caso, volviendo al tema que nos ocupa, los estudiosos del anarquismo sí consideran que Bakunin constituye un punto de inflexión en la historia, hay un antes y un después de las ideas libertarias con este autor.
sábado, 6 de junio de 2020
La primacia de lo ético sobre lo político en el anarquismo
Aunque, objetivamente, el anarquismo se ve obviamente muy condicionado por Bakunin, a partir del tercer tercio del siglo XIX, las influencias filosóficas son diversas. De hecho, el propio pensamiento de Bakunin, aunque a menudo se le presenta como un heredero de Hegel, uno de los filósofos más influyentes en el siglo XIX, se le puede considerar también como una reacción contra el pensador alemán. Si en un principio, el anarquista ruso formó parte de los círculos de la llamada "izquierda hegeliana", dedicándole incluso elogios desmedidos, llegará un punto en que se apartará de dicha concepción filosófica para, decididamente, apostar por el progreso, la ética y el antiautoritarismo. Es por eso que existen autores que consideran la evolución del pensamiento de Bakunin como una reacción contra Hegel acercándose más a Kant, ya que acabó proponiendo la primacía de las cuestiones éticas sobre las políticas. Al margen de disquisiciones filosóficoas, consideramos que dicha visión forma parte ya para siempre de las señas de identidad del anarquismo. Así, podemos analizar la acción del ser humano desde perspectivas diversas, y dos de las más importantes son la política y la ética. Si la primera remite a la polis, la ciudad, la ética deriva del vocablo griego ethos, que viene a significar una manera de ser, uso, carácter o lugar habitual de la vida. Ambos conceptos se refieren a las acciones buenas y justas, si bien el ámbito de la política sería el social y el de la ética el individual. La política estudia igualmente al hombre, pero como ciudadano y miembro de una comunidad, incluyendo propuestas de vida y organización social, leyes y métodos de reglamentación y control; su objetivo último podría ser la justicia. La ética estudia más bien las normas de comportamiento individual, lo que atañe a la vida y la conciencia de cada uno, por lo que puede decirse que tiene como meta la felicidad. El problema de la organización social se ha visto como un equilibrio entro los dos extremos, el de la ética y el de la política.
lunes, 3 de febrero de 2020
Thoreau. La vida sublime
El cómic nos sitúa al autor volviendo a su pueblo natal, Concord, en Massachusets, a mediados del siglo XIX; acaba de fallecer su hermano, se encuentra afectado por ello y también por la rigidez de la vida en la gran ciudad. Llevará entonces una labor pedagógica vinculada a la sencillez del entorno rural en estrecho contacto con la naturaleza. De esa manera, vivirá durante dos años en una cabaña rudimentaria, construida por él mismo, junto al lago Walden y así se llamará una de sus obras más importantes. Es en ese contexto donde se gestarán sus ensayos más radicales de cuestionamiento del poder y de la libertad del individuo frente a una autoridad que no respeta los principios morales más elementales (o universales, que Thoreau reivindica, y que es un debate que llega hasta la actualidad). Como es sabido, este autor era un antiesclavista furibundo, que ha pasado a la historia en gran medida como un partidario de la desobediencia civil para no sustentar el poder político, algo que como veremos más adelante resulta polémico.
miércoles, 7 de agosto de 2019
El anarquismo es el verdadero socialismo
domingo, 21 de julio de 2019
Izquierdas y derechas (y anarquismo)
Gran parte de la gente, no se considera ni de izquierda, ni de derechas, aunque definirse como "de centro" resulte de una ambigüedad más bien conservadora. Es posible que, históricamente, se haya abusado de dicho dualismo, cayendo no pocas veces en un maniqueísmo atroz, pero hay que decir que el propio lenguaje resulta esclarecedor a priori: lo diestro alude a algo correcto y positivo, mientras que lo siniestro evoca lo perverso y diabólico. En cualquier caso, a las concepciones y actitudes políticas, siempre variables en el tiempo, es necesario darles un contenido sólido, ya que, a menudo, estas etiquetas sirven para enmascarar la realidad.
Para concretar, podemos hablar de actitudes progresistas, que corresponderían a la izquierda, que desean los cambios sociales. Las derechistas serían las partidarias del orden establecido, las que se muestran conformes con las instituciones y con la sociedad establecida. Por supuesto, esta definición, de una generalización excesiva, no puede satisfacer sin más.
sábado, 18 de mayo de 2019
Godwin, el puente que lleva al anarquismo moderno
Dos son las consecuencias más importantes de esa situación: el pensamiento político sufrirá una reorientación en ese momento hacia la reflexión antropológica y el liberalismo se diversificará en distintas corrientes. La razón libertaria constituye una obra fundamental para conocer en profundidad las ideas de William Godwin, al que la autora caracteriza por un individualismo extremo y una confianza ilimitada en la educación -que Sánchez considera heredada de Rousseau, el cual a su vez la toma de Platón- cuyo pensamiento establece el puente necesario para que tomara forma el protoanarquismo. El siguiente extracto nos da una idea de lo fundamental de la soberanía individual en el pensamiento godwiniano, con la crítica a pensadores políticos fundamentales: "para el pensador británico hay que introducir el respeto a la individualidad, que no está comprendido en la vaguedad con que Rousseau emplea el término 'pueblo'" (p.78). Y esta cuestión es clave para situar a Godwin en la tradición libertaria, algo que parece ha dado lugar a dudas y que es incuestionable en nuestra opinión, al menos si hablamos de una época donde el anarquismo moderno puede estar viviendo su prehistoria.
sábado, 2 de marzo de 2019
Palabras de un rebelde
Esta obra recopila los artículos que Kropotkin escribió entre 1879 y 1882, en el periódico Le Révolté. El gran pensador anarquista, fiel a su método científico, describe los males de la sociedad y la descomposición de los Estados para exponer a continuación las ideas libertarias y la alternativa que suponen. Kropotkin, al menos en el momento de escribir estos textos de Palabras de un rebelde, tenía gran confianza en el advenimiento de una gran revolución. Esta, entendida como un gran acontecimiento que rompiera de forma brusca el desarrollo de la historia, no solo podría acabar con la explotación económica, también sacudiría la desidia intelectual y moral para instaurar una innovadora y enérgica situación. Como es sabido, Kropotkin fue un gran estudioso del papel histórico de los Estados, por lo que sus conclusiones pasaban por haber agotado aquellos sus atribuciones en la civilización humana y debían, por lo tanto, ceder su sitios a nuevas organizaciones basadas en nuevos principios igualitarios. La revolución en la que creía Kropotkin no tendría precedentes, tratando con ello de acallar a los más pesimistas, ya que su principal rasgo sería un carácter general que envuelva a todos los oprimidos, de todos los países, de forma solidaria.
miércoles, 23 de enero de 2019
Kafka anarquista. El anatomista del poder
La respuesta a por qué se silenció la dimensión político-anarquista de Kafka está en el libro Kafka anarquista. El anatomista del poder, de Costas Despiniadis, para cuya edición se pide ahora ayuda anticipada. Se trata de una interpretación política de los textos del escritor checo e, incluso, una interpretación anarquista de los mismos. Resulta increíble que el aspecto subversivo y libertario de la obra de Kafka, debido muy probablemente al intolerable conformismo académico y comercial, haya sido silenciado durante un siglo. Parece que ya se está poniendo remedio con libros como este y resulta tremendamente saludable para las ideas libertarias poner el foco en el potencial antiautoritario del legado de Kafka. Hablamos de un implacable analista del poder, del patriarcado y de la burocracia, con obras como El veredicto, La metaformosis, El proceso o El castillo. No hay que olvidar tampoco En la colonia penitenciaria, escrita tras el impacto que supuso la Primera Guerra Mundial, que supone seguramente un cambio en Kafka al trasladar su crítica a toda forma impersonal de dominación. Por su parte, su inacabada novela América supone una feroz crítica del capitalismo moderno.
Si recordamos su temprana rebeldía contra el autoritarismo paterno, junto a su posterior crítica al poder político y económico, concluimos que las dos formas de dominación, la personal y la estatal, se encuentran vinculadas para este autor. Algunos testimonios recuerdan también la intransigente exigencia de Kafka por su autonomía, independencia y libertad en todos los ámbitos. De esa manera, a la fuerza tuvo que acercarse a los círculos anarquistas de Praga, ese capítulo maldito de su trayectoria vital que, con notables excepciones, ha sido silenciado por la mayor parte de sus biógrafos. Al igual que tantos anarquistas, Kafka tuvo durante unos pocos años cierta confianza en la Revolución rusa, pero pronto supo vislumbrar la degeneración autoritaria y burocrática del aquel régimen. Una obsesión, la crítica a toda forma de burocracia, y también la tejida con mimbres democráticos, que se repetirá a lo largo de su obra. Es posible que este libro, para el que LaMalatesta Editorial pide ayuda para su publicación, sea el primero escrito por alguien explícitamente anarquista. El deseo de dar a conocer a uno de los grandes escritores del siglo XX, y hacerlo desde una perspectiva libertaria, es indudable.
En este enlace, tenéis los detalles de crowdfunding.
domingo, 17 de junio de 2018
El otoño de Kropotkin, sus últimos años
Muy a menudo, observamos a la figura de Kropotkin, y parte de su legado, de una manera algo simplista e incluso con cierta actitud condescendiente. A ello contribuyó, sin duda, su talante bondadoso, su carácter entrañable, junto a un tono cercano y amable en su obra intelectual para ser comprendido por todo el mundo. Estoy lejos de cultivar la adoración a ningún pensador o militante anarquista, algo por otra parte bastante alejado de la condición libertaria; muy al contrario, creo que siempre hay que mostrarse crítico con todo aquello que recibimos, por supuesto incluido el pasado anarquista y sus (muy interesantes) personalidades. De hecho, resulta llamativo que aquellos que suelen mostrarse más bien entusiastas con el legado intelectual kropotkiniano (léase, entre muchas otras cuestiones, el comunismo libertario o la supuesta concepción “científica” de la anarquía, algo que ya fue objeto de crítico por anarquistas de la siguiente generación), solo observan una mácula en su historial: su posicionamiento, aliadófilo, en la Primera Guerra Mundial.
domingo, 7 de enero de 2018
La libertad en el anarquismo como autonomía, creatividad y solidaridad
La libertad, para el anarquismo, implica necesariamente la igualdad entre los seres humanos. Esa igualdad no se produce por la naturaleza, ni tenemos las mismas capacidades, ni la misma vida, ni el mismo físico, ni actuamos del mismo modo en circunstancias similares. La libertad a la que aludimos parte de esas notorias desigualdades para asumir que todos podemos ser libres cada uno dentro de nuestras posibilidades. Ya Bakunin lo dijo, cuando se refería a "la igualdad por la libertad"; cuando los anarquistas hablan de igualdad se refieren a partir de las mismas condiciones materiales, económicas y sociales, para que uno se desarrolle libremente. Obviamente, hay mucho que hablar sobre la libertad y su vinculación a otras nociones que afectan a las personas, pero es el anarquismo el que más complejidad parece aportar al asunto; no es casualidad que se esfuerce en vivir sin poder coercitivo alguno. El anarquismo coloca la libertad como su preocupación fundamental, por lo que no es casualidad que se defina también como movimiento libertario, ya que se trata de una obvia búsqueda de una vida libre. La libertad, en cualquier caso, en el pensamiento anarquista requiere de ciertas aclaraciones.
domingo, 24 de diciembre de 2017
El anarquismo como rechazo de la división social
A colación de lo apuntado en el texto de entradilla, merece la pena que reflexionemos sobre la condición libertaria. Hay muchas maneras de pensar y vivir el anarquismo, incluso algunas de ellas parecen oponerse entre sí. De esa manera, solo podemos insistir en que el anarquismo, o si se quiere las ideas libertarias, constituyen diversidad y pluralidad. Del mismo modo, y es por ello que insistimos también en la estrecha vinculación entre teoría y acción, hay que rechazar el anarquismo contemplado como una mera especulación intelectual, ya que se trata de un pensamiento vivo en la práctica. De ahí también las dificultades, afortunadas dificultades seguramente, para elaborar una 'identidad' vinculada a lo libertario, ya que existen muchos modos de ser anarquista. Para el caso que nos ocupa, consideraremos sinónimos los términos anarquista (o ácrata) y libertario, aunque resulte muy interesante la matización que se ha hecho en algunas ocasiones; el primero, tendría más connotaciones doctrinarias, mientras que el segundo alude de modo general a la autogestión social. En cualquier caso, el anarquismo no puede considerarse una mera ideología, ya que por tal cosa suele entenderse un sistema de ideas, valores y creencias cerrado, dado de antemano, muy a menudo justificador de la dominación y la jerarquía social. Aunque podemos coincidir con Marx en considerar la ideología como una especie de representación, plagada de ilusiones y falsedades, que enmascara el sistema establecido, no realizamos ese análisis para justificar nuestra propia doctrina "científica" (como hizo el marxismo, que acabo convirtiéndose una vez conquistado el poder, con ayuda de Lenin, igualmente en una ideología).
miércoles, 12 de julio de 2017
Apuntes sobre la tradición liberal y el anarquismo
Hay quien sitúa el primer jalón del liberalismo en Hobbes, en el siglo XVII. Sería en ese momento donde se encuentra la primera sistematización, o al menos el asomo, de una visión individualista; de ella surgirá la tradición liberal. Platón y Aristóteles legaron una filosofía social a la Edad Media, y será Hobbes quien rompa con esa tradición y para apostar por cierto individualismo intransigente. Es conocida su teoría de un estado de naturaleza en el que los hombres se encontrarían en guerra permanente, por lo que es necesario como condición de paz la autoridad ilimitada de un poder soberano coercitivo. Los acuerdos políticos serían, según esta concepción de la naturaleza humana tan pesimista y determinista, más bien artificios para remediar los males de la naturaleza, más que un intento de potenciar la justicia y la ética. Según Hobbes, la sociedad civil sería el espacio en el que cada hombre puede llevar a cabo su búsqueda de preeminencia, sin que existiera por ello una guerra de todos contra todos. John Gray afirmará que "la modernidad radical del individualismo de Hobbes" supone una negación de "las ideas clásicas acerca del fin natural o la causa final de la existencia humana". Si Aristóteles consideraba que el bienestar humano suponía un estado de autorrealización y de florecimiento, Hobbes considerará que la naturaleza y las circunstancias del hombre dan lugar a una búsqueda continua de la consecución de sus deseos, los cuales resultan mutables. Según Leo Strauss, Hobbes puede considerarse el fundador del liberalismo, si se considera su doctrina como preconizadora de un Estado que debe salvaguardar el derecho a la autopreservación del hombre. Es una visión bastante osada, ignorándose esa concepción tremendamente negativa de una supuesta naturaleza humana y su justificación, por ello, de una autoridad política ilimitada.
martes, 4 de abril de 2017
La noción de justicia en Proudhon
Lo que Proudhon realiza, algo por lo que hay quien ha querido ver en el francés una actitud religiosa (el metafísico o el trascendente muy libre es de llevar las cosas a su terreno, pero ello no es garantía de nada), es fijar su pensamiento en el concepto de justicia. Proudhon desea una justicia que exista por sí misma, que se demuestre a la conciencia y que no se apoye en Dios ni en ningún otro factor extraño que suponga un obstáculo. La justicia sería "el sentimiento de nuestra dignidad en el prójimo, y recíprocamente de la dignidad del prójimo en nuestra propia persona", una especie de respeto a la dignidad humana, espontáneo y recíproco, que se manifiesta en cualquier circunstancia. Proudhon insiste en el principio de igualdad, en el equilibrio, como algo inmanente a la condición humana (la más alta de las facultades). El francés considera su idea de la justicia como una teoría eminentemente realista, el foco de su crítica va dirigido a los juristas que habrían convertido la justicia en un ideal o una mera abstracción. A pesar de la confianza excesiva en la naturaleza humana, Proudhon no considera la justicia como una simple facultad o una realidad subjetiva, siendo la cosa más compleja, y haciendo a veces equilibrios para no caer en la trascendencia (todo hay que decirlo) al considerarla "principio y forma del pensamiento, garantía del juicio, regla de la conducta, objeto del saber y fin de la existencia...". Como en todo el pensamiento de Proudhon, hay una tensión permanente en su idea de justicia, un equilibrio entre polos antagónicos: egoísmo y amor. El concepto, sobresaliente en la condición humana, quedaría más elevado que la inteligencia, el amor o la libertad. Porque la justicia "es más grande que el yo", no se puede definir plenamente en relación a la existencia individual y necesita la reciprocidad.
sábado, 11 de marzo de 2017
La carga positiva de la anarquía y del anarquismo
Debido a que hay muchas maneras de ser anarquista, aunque resumidas en una profunda aversión a la autoridad coercitiva, en una defensa acérrima del juicio individual y en la búsqueda continua de la solidaridad social, podemos decir también que uno de sus principales rasgos es el antidogmatismo. Es muy complicado concebir una sociedad en la que no exista alguna forma de coacción, aunque sea moral, por lo que los puntos de vista de los anarquistas suelen ser complejos y diversos. Desde que el anarquismo se fue configurando, como corriente antiautoritaria en el seno de la Primera Internacional, mucho es lo que ha cambiado el mundo autoritario y, consecuentemente, las repuestas libertarias han variado y el corpus ideológico se ha enriquecido (por acumulación, tal vez, pero necesariamente también por evolución). Si los anarquistas del pasado se negaron a trazar un pensamiento sistematizado, con un programa excesivamente definido de transformación social, difícilmente el movimiento actual puede seguir reivindicando, sin más, por ejemplo, el comunismo libertario. Sí, las ideas liberarías, como la sociedad por la que trabajamos, son diversas y heterogéneas.
miércoles, 2 de noviembre de 2016
Los valores del imaginario anarquista
Las personas, de una manera o de otra, en mayor o en menor medida, somos "hijos de nuestro tiempo". Para comprender esto, hay que explicar lo que es el imaginario social. El imaginario social viene a ser la representación de deseos, valores y aspiraciones de las personas, que otorgan contenido a todo un universos de representaciones (instituciones, ideologías, mitos…). En las últimas décadas, al menos tras el derrumbe del llamado "socialismo real", el bloque imaginario triunfante se basa principalmente en la democracia representativa, el liberalismo y la economía de mercado. La consolidación del universo de un imaginario social, a pesar de que en algún momento pueda ponerse en cuestión, supone una obvia limitación para el pensamiento y la actividad. Explicado esto, se entiende que todos formamos parte de alguna manera de ese imaginario social triunfante, aunque un mayor conocimiento, junto a un juicio con una base sólida y argumentada, nos ayuda a conocer mejor el mundo en que vivimos. Existe la subordinación total a ese imaginario consolidado en algunas personas, lo mismo que en el polo opuesto una actitud con intención crítica y subversiva, aunque hay que decir que resulta francamente difícil la independencia absoluta y acaban influyendo en el juicio nuestros propios valores, deseos y prejuicios. Es por eso que resulta tan importante, en todo análisis, la autocrítica y la comprensión de que ningún punto de vista es absoluto, lo que nos mantiene a salvo del dogmatismo.
domingo, 9 de octubre de 2016
La búsqueda en el anarquismo de la fragmentación y la pluralidad vinculadas por la ética
Una de las divergencias más grandes, y seguramente irreconciliables, entre marxismo y anarquismo es la negación de este en adaptar la práctica a la teoría. Es lo que podemos llamar libre examen y libre experimentación en el anarquismo. Frente a toda teoría definida e inmovilista, se da predominancia a la práctica y a la acción en las ideas libertarias. En una tradición que se remonta al viejo Heráclito,y que recogerá Bakunin en la modernidad, se considera que "todo es movimiento". No existen, o no deberían existir, escuelas, dogmas y conductores ideológicos o espirituales en el anarquismo, todas sus posibilidades estriban en las condiciones posibles para la autogestión y la ética en una determinada comunidad. Si la política es más cuestión del contexto social, el anarquismo otorga el mismo peso, o incluso mayor, a la cuestión ética. Ética identificada fundamentalmente con apoyo mutuo y solidaridad, conceptos que solo cobran sentido en la práctica. En cualquier caso, el anarquismo puede considerarse como la propuesta ético-política, de raíces amplias y difusas, con mayor peso en la modernidad. Ambos conceptos resultan indisociables para construir una noción de libertad profundamente crítica con toda forma de dominación. Frente a las continuas disquisiciones sobre lo que es el poder para diferenciarlo de la capacidad y autonomía (por ello, preferimos llamarlo 'dominación' para escapar de la deriva polisémica), tal vez el anarquismo tenga su gran baza en su negación a concebir la sociedad también como algo cerrado y ordenado para siempre (al igual que la teoría). Es por eso que la frase clásica "la anarquía es la máxima expresión del orden", a pesar de su atractivo teórico y propagandístico, resulta más que cuestionable.


















