Como
es sabido, Kropotkin fue geógrafo de profesión. Destacó, en ese
aspecto, por los descubrimientos efectuados en el curso de dos
expediciones en Siberia y Manchuria (1864), y en Finlandia y Suecia.
Como gran interesado en cuestiones políticas y sociales, con 25 años se
afilió en Suiza a la Primera Asociación Internacional de los
Trabajadores como defensora de los principios socialistas, aunque su
adhesión al anarquismo le obligó a finalmente abandonarla y acabaría
convirtiéndose en un gran filósofo, en un meticuloso investigador y en
uno de los pensadores libertarios más representativos. Nacido en 1842,
en el seno de uno noble y rica familia, pasó su infancia en Moscú y en
el campo. Si sus primeros años fueron los de un aristócrata, llegando a
ser paje del emperador, terminaría teniendo un vida agitada y
aventurera: fue oficial del ejército, estudiante revolucionario,
escritor sin recursos, explorador en tierras desconocidas, secretario de
sociedades científicas, revolucionario perseguido...Blog integrado por reflexiones sobre el anarquismo, o mejor dicho, los anarquismos y sobre toda forma de emancipación individual y colectiva
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domingo, 8 de diciembre de 2024
Kropotkin y la revolución bolchevique
Como
es sabido, Kropotkin fue geógrafo de profesión. Destacó, en ese
aspecto, por los descubrimientos efectuados en el curso de dos
expediciones en Siberia y Manchuria (1864), y en Finlandia y Suecia.
Como gran interesado en cuestiones políticas y sociales, con 25 años se
afilió en Suiza a la Primera Asociación Internacional de los
Trabajadores como defensora de los principios socialistas, aunque su
adhesión al anarquismo le obligó a finalmente abandonarla y acabaría
convirtiéndose en un gran filósofo, en un meticuloso investigador y en
uno de los pensadores libertarios más representativos. Nacido en 1842,
en el seno de uno noble y rica familia, pasó su infancia en Moscú y en
el campo. Si sus primeros años fueron los de un aristócrata, llegando a
ser paje del emperador, terminaría teniendo un vida agitada y
aventurera: fue oficial del ejército, estudiante revolucionario,
escritor sin recursos, explorador en tierras desconocidas, secretario de
sociedades científicas, revolucionario perseguido...lunes, 18 de marzo de 2024
El Estado: creencia y descreencia
En general, se alude a Maquiavelo como el teórico del Estado moderno: una organización con el poder de ejercer y controlar el uso de la fuerza en un determinado territorio y contra un pueblo dado.
De esta manera, no puede hablarse de este concepto político, en el que la sociedad se subordina a la instancia estatal, antes del siglo XVI. Eduardo Colombo considera que las organizaciones políticas anteriores al Estado se dividen en tres grandes categorías: la ciudad griega, el reino y el imperio. En los imperios, caracterizados por ocupar grandes extensiones territoriales, y aunque estuvieran dotados de apartado administrativo y sistema jurídico, no existía una gran cohesión social; la participación en el proceso político de la población era, por lo general, bastante baja. Por el contrario, en la polis griega se produce lo contrario: espacio geográfico reducido, población limitada, así como fuertes cohesión y participación política. Lo que caracterizaba al reino, propio de la Europa occidental en la alta Edad Media, era una población con fidelidad hacia un rey (o familia real), sin que el espacio territorial fuera importante; era la antítesis también del Estado moderno, ya que tampoco se creaba en base a instituciones duraderas.
De esta manera, no puede hablarse de este concepto político, en el que la sociedad se subordina a la instancia estatal, antes del siglo XVI. Eduardo Colombo considera que las organizaciones políticas anteriores al Estado se dividen en tres grandes categorías: la ciudad griega, el reino y el imperio. En los imperios, caracterizados por ocupar grandes extensiones territoriales, y aunque estuvieran dotados de apartado administrativo y sistema jurídico, no existía una gran cohesión social; la participación en el proceso político de la población era, por lo general, bastante baja. Por el contrario, en la polis griega se produce lo contrario: espacio geográfico reducido, población limitada, así como fuertes cohesión y participación política. Lo que caracterizaba al reino, propio de la Europa occidental en la alta Edad Media, era una población con fidelidad hacia un rey (o familia real), sin que el espacio territorial fuera importante; era la antítesis también del Estado moderno, ya que tampoco se creaba en base a instituciones duraderas.
martes, 8 de agosto de 2023
Recordando a Darwin, revitalizando a Kropotkin
Recordamos con este texo la falsa controversia entre las tesis de Darwin y de Kropotkin, que no se enfrentan entre sí, sino que se complementan; como es sabido, la erudita obra del anarquista ruso se esfuerza en demostrar que en la evolución, tan importante o más que la competencia, resulta primordial la sociabilidad y el apoyo mutuo.
Se ha comentado ya mucho sobre aquel viaje de Charles Darwin, iniciado en 1831, por América del Sur e islas del Pacífico, que le permitió recoger un impresionante caudal de datos geológicos, botánicos y zoológicos. Pasarían varios años, con la consecuente ordenación y sistematización de esa información, para que elaborara su teoría de la evolución. Durante algunos años, se pensó que Darwin llegó a sus conclusiones a partir de la lectura de Malthus y su famosa teoría sobre el crecimiento de la población humana, mayor que los recursos necesarios para la subsistencia, lo cual generaría una "lucha por la existencia". Hoy, se piensa que lo que Darwin sacó de Malthus es que el proceso de selección natural ejerce una presión que fuerza a algunos a "abandonar la partida" y a otros a "adaptarse" y a "sobreponerse". En cualquier caso, un año después de aquel famoso viaje, Darwin empezó a creer la teoría de que todas las especies podrían provenir de un tronco común. La "selección natural" se produciría por las alteraciones orgánicas engendradas por la lucha por la existencia, en el curso de las cuales sobrevivirán solo los más aptos.
Se ha comentado ya mucho sobre aquel viaje de Charles Darwin, iniciado en 1831, por América del Sur e islas del Pacífico, que le permitió recoger un impresionante caudal de datos geológicos, botánicos y zoológicos. Pasarían varios años, con la consecuente ordenación y sistematización de esa información, para que elaborara su teoría de la evolución. Durante algunos años, se pensó que Darwin llegó a sus conclusiones a partir de la lectura de Malthus y su famosa teoría sobre el crecimiento de la población humana, mayor que los recursos necesarios para la subsistencia, lo cual generaría una "lucha por la existencia". Hoy, se piensa que lo que Darwin sacó de Malthus es que el proceso de selección natural ejerce una presión que fuerza a algunos a "abandonar la partida" y a otros a "adaptarse" y a "sobreponerse". En cualquier caso, un año después de aquel famoso viaje, Darwin empezó a creer la teoría de que todas las especies podrían provenir de un tronco común. La "selección natural" se produciría por las alteraciones orgánicas engendradas por la lucha por la existencia, en el curso de las cuales sobrevivirán solo los más aptos.
sábado, 2 de marzo de 2019
Palabras de un rebelde
LaMalatesta Editorial presenta una nueva edición de Palabras de un rebelde, de Piotr Kropotkin, una serie de textos de este gran pensador anarquista, que nos ayuda a comprender cómo se conformó y asentó el pensamiento anarquista clásico.
Esta obra recopila los artículos que Kropotkin escribió entre 1879 y 1882, en el periódico Le Révolté. El gran pensador anarquista, fiel a su método científico, describe los males de la sociedad y la descomposición de los Estados para exponer a continuación las ideas libertarias y la alternativa que suponen. Kropotkin, al menos en el momento de escribir estos textos de Palabras de un rebelde, tenía gran confianza en el advenimiento de una gran revolución. Esta, entendida como un gran acontecimiento que rompiera de forma brusca el desarrollo de la historia, no solo podría acabar con la explotación económica, también sacudiría la desidia intelectual y moral para instaurar una innovadora y enérgica situación. Como es sabido, Kropotkin fue un gran estudioso del papel histórico de los Estados, por lo que sus conclusiones pasaban por haber agotado aquellos sus atribuciones en la civilización humana y debían, por lo tanto, ceder su sitios a nuevas organizaciones basadas en nuevos principios igualitarios. La revolución en la que creía Kropotkin no tendría precedentes, tratando con ello de acallar a los más pesimistas, ya que su principal rasgo sería un carácter general que envuelva a todos los oprimidos, de todos los países, de forma solidaria.
Esta obra recopila los artículos que Kropotkin escribió entre 1879 y 1882, en el periódico Le Révolté. El gran pensador anarquista, fiel a su método científico, describe los males de la sociedad y la descomposición de los Estados para exponer a continuación las ideas libertarias y la alternativa que suponen. Kropotkin, al menos en el momento de escribir estos textos de Palabras de un rebelde, tenía gran confianza en el advenimiento de una gran revolución. Esta, entendida como un gran acontecimiento que rompiera de forma brusca el desarrollo de la historia, no solo podría acabar con la explotación económica, también sacudiría la desidia intelectual y moral para instaurar una innovadora y enérgica situación. Como es sabido, Kropotkin fue un gran estudioso del papel histórico de los Estados, por lo que sus conclusiones pasaban por haber agotado aquellos sus atribuciones en la civilización humana y debían, por lo tanto, ceder su sitios a nuevas organizaciones basadas en nuevos principios igualitarios. La revolución en la que creía Kropotkin no tendría precedentes, tratando con ello de acallar a los más pesimistas, ya que su principal rasgo sería un carácter general que envuelva a todos los oprimidos, de todos los países, de forma solidaria.
domingo, 17 de junio de 2018
El otoño de Kropotkin, sus últimos años
El otoño de Kropotkin. Entre guerras y revoluciones (1905-1921) es un libro de Jordi Maíz Chacón, con prólogos de Carlos Taibo y Frank Mintz, que recoge los últimos años del gran pensador anarquista; no publicado todavía, se ha incluido en una campaña de crowdfunding.
Muy a menudo, observamos a la figura de Kropotkin, y parte de su legado, de una manera algo simplista e incluso con cierta actitud condescendiente. A ello contribuyó, sin duda, su talante bondadoso, su carácter entrañable, junto a un tono cercano y amable en su obra intelectual para ser comprendido por todo el mundo. Estoy lejos de cultivar la adoración a ningún pensador o militante anarquista, algo por otra parte bastante alejado de la condición libertaria; muy al contrario, creo que siempre hay que mostrarse crítico con todo aquello que recibimos, por supuesto incluido el pasado anarquista y sus (muy interesantes) personalidades. De hecho, resulta llamativo que aquellos que suelen mostrarse más bien entusiastas con el legado intelectual kropotkiniano (léase, entre muchas otras cuestiones, el comunismo libertario o la supuesta concepción “científica” de la anarquía, algo que ya fue objeto de crítico por anarquistas de la siguiente generación), solo observan una mácula en su historial: su posicionamiento, aliadófilo, en la Primera Guerra Mundial.
Muy a menudo, observamos a la figura de Kropotkin, y parte de su legado, de una manera algo simplista e incluso con cierta actitud condescendiente. A ello contribuyó, sin duda, su talante bondadoso, su carácter entrañable, junto a un tono cercano y amable en su obra intelectual para ser comprendido por todo el mundo. Estoy lejos de cultivar la adoración a ningún pensador o militante anarquista, algo por otra parte bastante alejado de la condición libertaria; muy al contrario, creo que siempre hay que mostrarse crítico con todo aquello que recibimos, por supuesto incluido el pasado anarquista y sus (muy interesantes) personalidades. De hecho, resulta llamativo que aquellos que suelen mostrarse más bien entusiastas con el legado intelectual kropotkiniano (léase, entre muchas otras cuestiones, el comunismo libertario o la supuesta concepción “científica” de la anarquía, algo que ya fue objeto de crítico por anarquistas de la siguiente generación), solo observan una mácula en su historial: su posicionamiento, aliadófilo, en la Primera Guerra Mundial.
miércoles, 29 de junio de 2016
El anarquismo y la propiedad
¿Qué quiso decir Proudhon con su conocida frase "La propiedad es el
robo"? ¿Cómo contempla el anarquismo la cuestión de la propiedad?
Incluso ateniéndonos a un anarquismo decimonónico, la respuesta no es ni
debe ser dogmática.
El anarquismo nació como una corriente socialista que no consideraba dispensable la libertad, proponía la colectivización de los medios de producción como una práctica revolucionaria esencial para garantizar a todos la participación económica y los medios necesarios para vivir dignamente. El colectivismo, que tiene en Bakunin su origen, renunciaba al comunismo (identificado, seguramente y de manera exclusiva con el marxismo) por cuartelario, por anular la libertad individual; proponía el derecho del productor a la propiedad de los bienes de consumo, un garante de la libertad individual. El comunismo libertario, considerado una evolución dentro del ideal libertario, consideraba que la revolución social, con la abundancia productiva que conllevaría, haría innecesaria también la propiedad de los útiles de consumo. Es curioso que, aun siendo el comunismo libertario la tendencia que se impuso en la CNT y en el movimiento libertario español en general, en la revolución iniciada al comienzo de la Guerra Civil Española sería el colectivismo el sistema que más se llevaría a la práctica (de una manera, en cualquier caso, muy alabada y con evidentes éxitos).
El anarquismo nació como una corriente socialista que no consideraba dispensable la libertad, proponía la colectivización de los medios de producción como una práctica revolucionaria esencial para garantizar a todos la participación económica y los medios necesarios para vivir dignamente. El colectivismo, que tiene en Bakunin su origen, renunciaba al comunismo (identificado, seguramente y de manera exclusiva con el marxismo) por cuartelario, por anular la libertad individual; proponía el derecho del productor a la propiedad de los bienes de consumo, un garante de la libertad individual. El comunismo libertario, considerado una evolución dentro del ideal libertario, consideraba que la revolución social, con la abundancia productiva que conllevaría, haría innecesaria también la propiedad de los útiles de consumo. Es curioso que, aun siendo el comunismo libertario la tendencia que se impuso en la CNT y en el movimiento libertario español en general, en la revolución iniciada al comienzo de la Guerra Civil Española sería el colectivismo el sistema que más se llevaría a la práctica (de una manera, en cualquier caso, muy alabada y con evidentes éxitos).
martes, 31 de mayo de 2016
Existencia y esencia en equilibrio dialéctico
Como continuación de la entrada anterior, seguimos reflexionando sobre el anarquismo y el existencialismo, concluyendo que no existen dos órdenes diferenciados en la vida, uno material y otro espiritual, sino un constante fluir de acontecimientos; un equilibrio dialéctico entre las condiciones materiales de la existencia humana y los más altos valores como la libertad y la solidaridad.
Sartre dijo que el hombre está condenado a ser libre y Herbert Read matiza que en realidad lo está al ir a la deriva, por lo que debe inventar los instrumentos por medio de los cuales pueda otorgarse un rumbo y, consecuentemente, proceder a partir en busca del descubrimiento (sin una meta preestablecida, pero con una dirección puesta por él mismo, la vida sería el mismo viaje). Naturalmente, este viaje está condicionado por la vida en sociedad y por una conciliación con los demás, no se produce de manera aislada en medio del océano. Volviendo al existencialismo, existen para Read diversas formas de reaccionar ante el abismo de la nada. El nihilismo será para él una estado de desesperanza que agobia al hombre al dirigir su mirada hacia ese abismo y comprender su propia insignificancia; el nihilista rehusará creer en otra cosa que los propios intereses egoístas (aunque el "egoísta" y nihilista Stirner no parece que parta de ninguna falta de esperanza, exactamente, y sí del desarrollo de su propia individualidad, sin que el alemán diera todas las respuestas en su impresionante El único y su propiedad).
Sartre dijo que el hombre está condenado a ser libre y Herbert Read matiza que en realidad lo está al ir a la deriva, por lo que debe inventar los instrumentos por medio de los cuales pueda otorgarse un rumbo y, consecuentemente, proceder a partir en busca del descubrimiento (sin una meta preestablecida, pero con una dirección puesta por él mismo, la vida sería el mismo viaje). Naturalmente, este viaje está condicionado por la vida en sociedad y por una conciliación con los demás, no se produce de manera aislada en medio del océano. Volviendo al existencialismo, existen para Read diversas formas de reaccionar ante el abismo de la nada. El nihilismo será para él una estado de desesperanza que agobia al hombre al dirigir su mirada hacia ese abismo y comprender su propia insignificancia; el nihilista rehusará creer en otra cosa que los propios intereses egoístas (aunque el "egoísta" y nihilista Stirner no parece que parta de ninguna falta de esperanza, exactamente, y sí del desarrollo de su propia individualidad, sin que el alemán diera todas las respuestas en su impresionante El único y su propiedad).
domingo, 31 de enero de 2016
La ciencia moderna y la anarquía
Piotr Kropotkin no necesita presentación, se trata de uno de los padres del anarquismo clásico y un filósofo con merecido lugar propio en la historia. Además de pensador y activista revolucionario, fue un importante investigador científico, especialmente en los campos de la geografía y de la antropología.
Nos llega ahora, editada por LaMalatesta Editorial, la obra La ciencia moderna y la anarquía, y como se pregunta Philippe Pelletier en el inicio de su imprescindible prólogo, la gran pregunta es lo que puede aportarnos un libro sobre ciencia escrito hace más de un siglo. Kropotkin, en una época en la que se pretende haber superado la modernidad, es habitualmente tildado de utópico cientifista, pero lo que el pensamiento posmoderno suele pasar por alto es que, por mucho que haya cambiado el mundo y la ciencia en este tiempo, los debates que se planteaban entonces siguen estando de plena actualidad. No es casualidad que la obra de Kropotkin causara una gran controversia en su propia época, molestando tanto a la burguesía como a la izquierda parlamentaria, y esté siendo en los últimos años cuando se esté dando el verdadero valor a su trabajo.
Nos llega ahora, editada por LaMalatesta Editorial, la obra La ciencia moderna y la anarquía, y como se pregunta Philippe Pelletier en el inicio de su imprescindible prólogo, la gran pregunta es lo que puede aportarnos un libro sobre ciencia escrito hace más de un siglo. Kropotkin, en una época en la que se pretende haber superado la modernidad, es habitualmente tildado de utópico cientifista, pero lo que el pensamiento posmoderno suele pasar por alto es que, por mucho que haya cambiado el mundo y la ciencia en este tiempo, los debates que se planteaban entonces siguen estando de plena actualidad. No es casualidad que la obra de Kropotkin causara una gran controversia en su propia época, molestando tanto a la burguesía como a la izquierda parlamentaria, y esté siendo en los últimos años cuando se esté dando el verdadero valor a su trabajo.
domingo, 27 de diciembre de 2015
Las propuestas económicas del anarquismo clásico: el comunismo libertario
El comunismo libertario, considerado una evolución dentro del ideal libertario, consideraba que la revolución social, con la abundancia productiva que conllevaría, haría innecesaria también la propiedad de los útiles de consumo. Aunque hay diversos precedentes cercanos al comunismo libertario, es Piotr Kropotkin el teórico más importante del mismo, tal y como lo expone en obras como Campos, fábricas y talleres o La conquista del pan.
Kropotkin reivindica el esfuerzo colectivo que ha dado lugar a grandes logros en la civilización. Existen personalidades individuales que han creado grandes cosas para disfrute de la humanidad, aunque no dejan de ser aquéllos también hijos de la industria y, por lo tanto, de la labor de infinidad de obreros que la han desarrollado. Todo lo creado lo ha sido por el esfuerzo combinado de generaciones pasadas y presentes; a pesar de ello, la apropiación por parte de unos pocos de todo lo que incremente la producción no ha dejado de ocurrir. Es por eso que Kropotkin critica una economía que no beneficia a toda la humanidad, y ya hace tantos años denuncia a un capitalismo también por unas crisis cíclicas que dejan sin trabajo a cientos de miles de personas. La educación y el progreso moral se producen de manera estrechamente vinculada al desarrollo económico y a la justicia social, es decir, libre disfrute de cada persona de la riqueza.
Kropotkin reivindica el esfuerzo colectivo que ha dado lugar a grandes logros en la civilización. Existen personalidades individuales que han creado grandes cosas para disfrute de la humanidad, aunque no dejan de ser aquéllos también hijos de la industria y, por lo tanto, de la labor de infinidad de obreros que la han desarrollado. Todo lo creado lo ha sido por el esfuerzo combinado de generaciones pasadas y presentes; a pesar de ello, la apropiación por parte de unos pocos de todo lo que incremente la producción no ha dejado de ocurrir. Es por eso que Kropotkin critica una economía que no beneficia a toda la humanidad, y ya hace tantos años denuncia a un capitalismo también por unas crisis cíclicas que dejan sin trabajo a cientos de miles de personas. La educación y el progreso moral se producen de manera estrechamente vinculada al desarrollo económico y a la justicia social, es decir, libre disfrute de cada persona de la riqueza.
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